Todos somos iguales

Aunque todos los pediatras nos parecemos, es notorio que hay diferencias de criterio. Es una constante en los comentarios de este blog que no todos los médicos opinan de la misma manera y que se dan desde el otro lado de la mesa directrices diferentes y a veces opuestas. En temas graves el consenso parece claro, pero el problema surge en lo frecuente, en la prevención y en el manejo de la incertidumbre diaria. Pediatras complacientes o estrictos, radicales o laxos en la evidencia, temerosos que derivan casi todo o imprudentes que no derivan lo derivable. De conocimientos obsoletos algunos y otros excesivamente vanguardistas. Tanta variabilidad genera incertidumbre cuando los padres consultan con su médico habitual y posteriormente van al hospital y le dicen otra cosa o llega un compañero o un suplente y dice una tercera y no digamos en las conversaciones de parque con otras familias de niños con similares problemas, las dudas pueden llegar al infinito.

¿Es esta especialidad rara? o esto ocurre igualmente en cardiología, derma o familia. Si las guías y la evidencia están ahí para leerlas y seguirlas ¿por qué se sigue viendo lo que se ve?.

¿Por qué el paidoterin sigue siendo un superventas, o el terbasmin expectorante, o las mezclas de antitermicos cada 3 horas, ambroxoles, homeopatía y vitaminas y otras hierbas?.

En afamados hospitales madrileños salen niños de sus urgencias con diagnostico de catarro de vías altas, tratamiento: Paidoterin, alternar antitermicos y como no, el número uno, princeps en la prescripción, la amoxicilina clavulánico, de marca eso sí. Y no hablemos de la bronquiolitis (toquemos madera, a la bicha ni se la nombra) Salbutamol, Budesonida, todo tipo de antitérmicos, Montelukast y por supuesto amoxicilina-clavulánico todo ello otra vez de las mejores marcas.

¿Qué generamos con esto? Desconfianza, consultas repetidas, más inseguridad y nuevos problemas. Se han creado enfermedades de diseño que antes solo eran estados naturales de la infancia. Antes los niños tenían mocos, ahora están enfermitos y no pueden ir al cole, que decir de diarreas, toses y granitos. Hoy día se consulta hasta las picaduras de mosquito, las verrugas y otras situaciones con las que el ser humano en su evolución esta olvidando de autosanarse y de protejer a los suyos.

¿Hacia donde vamos?…..

10 comentarios en “Todos somos iguales

  1. Javier Macias dijo:

    Empecemos porque mi parecido con el de la foto es notorio ;-)). En mi opinión creo que todos deberíamos esforzarnos en mantener ese equilibrio tan dificil de no ser excesivamente estricto ni flexible, ni temeroso ni imprudente, etc, pero también debemos ser conscientes de que además de pediatras somos seres humanos como los demás con todas nuestras virtudes y nuestros defectos. Lo que yo tampoco entiendo es que no seamos capaces de ponernos de acuerdo en cosas como las que citas que están publicadas, que todos hemos leido y a las que seguimos sin hacer caso. En cuanto a las enfermedades “nuevas” una cita de mi hija (4 años): No papá, no estoy malita, sólo tengo tos.

  2. Tienes mucha razón. Estamos en una sociedad excesivamente medicalizada a la que le resulta difícil aceptar que los mocos (por decir algo) son intrínsecos a los niños durante sus primeros años y que la fiebre no se trata con antibióticos …..Yo trabajo en el ámbito privado y sin embargo me resisto a medicar con fármacos de dudosa eficacia como algunos de los que tú has nombrado. No obstante te diré que muchas veces es muy complicado, te desgastas en explicaciones que parecen caer en saco roto y más teniendo en cuenta que mis pacientes no son pacientes habituales sinó esporádicos de urgencias. Mucha gente no concibe salir de la consulta sin receta, como si el acto médico tuviera que acabar porque sí de esa manera y siempre…Un saludo

  3. josep dijo:

    ¿Y qué parte de culpa tenemos en todo esto los médicos? Por ejemplo, un chichón antes era un chichón. Ahora los médicos lo llamamos TCE, les hacemos una radiografia de cráneo (irradiando tiroides, cerebro, y glándulas lacrimales a los pacientes) y si se descuidan les cae hasta un TAC que no aporta nada de importante en el noventa y mucho por ciento de los casos…

    • La tenemos toda, la culpa, en gran parte por miedo, se llama medicina defensiva.
      Si un niño se ha hecho un chichón sencillamente se le puede decir que no hay problemas y ya está, asumimos la seguridad de que no ocurrirá nada.
      Pero entonces aparece el miedo a la reclamación o a la presión del entorno, y surge la duda en el profesional igual que la había en los padres que te traen al niño achichonado y hay que apoyarse en pruebas sin pensar si son beneficiosas o si aportan algo o incluso si puede tener efectos secundarios, lo importante es asegurar nuestras incertidumbres y la de los padres. Miedo y protección ante lo incierto. Otro ejemplo son los análisis de sangre rutinarios por si acaso o porque come mal o porque un primo empezó así y luego era no se qué…. miedos e incertidumbre, nuestro trabajo del día a día.

  4. Mis niños de 5 y 2 años ya han pasado por media docena de pediatras o en su defecto de medicos haciendo funcion de pediatras… pero, en fin! es lo que tenemos en la seguridad social. Yo tengo la suerte de que mis niños me han salido muy sanotes, (ya no recuerdo la última vez que se resfrió el mayor!)
    Una madre que llevó a su bebe de ocho meses al pediatra, (era un pediatra nuevo en el ambulatorio) me contaba muy molesta que esa noche no había pegado ojo porque tenía a su bebe con muchos moquitos y eso le impedía dormir bien… y su pediatra no se había dignado a recetarle un jarabe, solo a lavados con suero… “El antiguo pediatra me hubiera mandado un jarabe enseguida y este… claro, como el que no lo padece es él…blablabla”
    “Si tiene los bronquios limpios y solo son moquitos, no entiendo el enfado de que no te hayan mandado medicación…”
    Asi que, totalmente de acuerdo en que cada pediatra tiene su criterio a la hora de valorar y eso supone que a las madres en su total inseguridad e ignorancia nos vuelvan “locas”
    Parece que la receta de un jarabe es el premio por haber pasado una mala noche o simplemente una mañana perdida en la consulta… O_O

  5. Inma dijo:

    Este artículo me ha parecido especialmente interesante y, básicamente estoy de acuerdo en todo excepto en el comentario realizado por Jesús que dice algo así como que “en temas graves el consenso parece claro”.
    Os voy a comentar una desagradable experiencia que , desgraciadamente, me tocó vivir cuando mi hija mayor, que ahora tiene 15 años, tenía 11 años.
    He de reconocer que siempre intento ser poco alarmista cuando mis hijas se ponen enfermas, rara vez las he llevado a urgencias y soy de las que siguen a pies juntillas las indicaciones de los pediatras. Y la verdad es que siempre me ha ido bien. Bueno, casi siempre…
    Cuando mi hija mayor tenía 11 años, me llamaron del cole para avisarme de que se había caído y no se encontraba bien.
    Me fui para allá rápidamente y me encontré a mi hija tumbada en un asiento que tenían en la recepción del colegio, pálida y mareada…
    La pobre nunca ha sido nada quejica, así que me preocupé, la verdad.
    Me contaron que se había caído desde una canasta de baloncesto al suelo (mira que los niños son brutos) y la niña se quejaba de un fuerte dolor en el costado derecho.
    Rápidamente, me la llevé al hospital concertado con el Seguro médico del colegio (privado).
    Allí la vio un pediatra y le tomó la tensión porque la niña estaba, como digo pálida y mareada. Tenía la tensión por los suelos, pero me dijeron que no me preocupara, que la niña lo que tenía era el susto de la caída y que en un rato se le pasaría. Al decirle que me preocupaba mucho el dolor del costado, me contestó literalmente: ¿Pero qué quiere? se ha caído de una altura de 2 m.
    Pues nada, me llevé a la niña, con la recomendación de que le diera Paracetamol para el dolor y un poco menos preocupada.
    Esa noche la niña la pasó dormida y entonces empecé a preocuparme un poco menos.
    Pero cuando llegó la mañana, mi hija no podía moverse y la preocupación volvió a subir como la espuma.
    Inmediatamente, llamé a su pediatra del Centro de Salud y le dije los síntomas.
    Sin ver a la niña, su pediatra sabía perfectamente lo que tenía, igual que seguro que si esto lo están leyendo otros pediatras, lo habrán deducido…
    Me dijo: Mamá, me apuesto el cuello a que la niña tiene roto el bazo, así que sal pitando porque se te desangra…
    Y dió en el clavo. En urgencias me dijeron que no podían entender porqué en el primer hospital no la habían hecho ninguna prueba para descartar o confirmar la rotura de bazo, porque por los síntomas que presentaba la niña era “blanco y en botella”.
    En fín, siento el rollo que os he metido. La niña está bien y conserva su bazo, porque su pediatra de entonces es estupenda, el equipo de cirugía pediátrica de La Paz es estupendo, pero podría haber sido peor, sólo porque un pediatra no le realizó ni una sólo prueba.
    Ya sé que esto es una excepción, a Dios gracias.

    • Cuando me refería a temas importantes estaba pensando en canceres, leucemias, cardiopatías y similares, la verdad es que repensándolo me quedan pocas enfermedades donde hay consenso generalizado, pero así es la vida.
      Una cosa es diferencia de criterio donde ambos aunque opuestos pueden ser correctos y otra error médico. Si el primer médico le toma la tensión en el brazo roto se hubiera dado cuenta.

  6. Inma dijo:

    Disculpa Jesús, pero la niña no se rompió el brazo sino el bazo y eso sí que es muy grave, de hecho, se podía haber desangrando en la noche que pasó en casa y yo no hubiera sabido porqué…
    En este caso, ni siquiera se puede hablar de error médico, sino de negligencia. Error médico es cuando te toman todas la medidas y se hacen pruebas de diagnóstico y el médico, como humano que es, se equivoca. Pero en nuestro caso, no se le hizo ni una sola prueba a pesar de que, según me dijeron más tarde los cirujanos, los síntomas eran clarísimos. Se hubiera podido detectar incluso con un simple análisis de orina o sangre, pero no se los hicieron. Nada, no le hicieron nada…
    En fin, que vuelvo a enrollarme, que la niña está bien y todo quedó en un gran susto…

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