Enfrentarse a Goliat

¿Quien es Goliat? En el primer libro de Samuel en el Antiguo Testamento de la Biblia aparece como un guerrero gigantesco que murió a manos de David. Desde entonces es el mito del enfrentamiento entre el pequeño y el grande, el pequeño que cree firmemente que puede derribar al gigante y un grandullón débil por engreído y seguro en su poderío físico.

El combate puede ser desigual pero si se conoce realmente quien es Goliat y cual es su punto débil, el enfrentamiento se iguala bastante.

Quiero citar dos artículos, uno mío del año pasado titulado El tío Tom o el Black Power, aunque esté feo decirlo “yo ya lo dije”, hay otros que lo dijeron antes que yo, no soy original. Y otro más reciente de esta semana de Mónica Lalanda en médico a cuadros le ponen voz. No estamos indignados, no, “estamos cabreados“. Las muchas visitas con sus parabienes de esta entrada, materializan el sentir de muchos médicos de este país, de los que quedamos y de los que ya han emigrado a docenas. La situación se está haciendo insostenible, pero nadie hace nada. La capacidad de aguante es ilimitada.

No os preocupe no habrá una huelga, ni manifestaciones, ni nada especial, sufriremos nuestras hemorroides en silencio. Eso sí, a lo mejor algunos blogueros iniciamos una batalla de estas nuestras con artículos y blogs para intentar concienciar y despertar a un colectivo dormido, pero tampoco sufráis, no nos leen. Prefieren leer otra prensa más amable, os recomiendo Jano la revista más leída en la profesión.

Pero vuelvo a preguntar ¿quien es Goliat? ¿Es la administración del PP con sus recortes? ayuda, pero no. ¿Es la derecha catalana del señor Mas? joroba, pero no. ¿Es quizás las políticas sociales derrochadoras del gobierno andaluz? Tampoco.

Goliat somos nosotros mismos, es nuestro colectivo anestesiado y acomodado en una incompetencia ética que nos permite acostarnos y dormir tranquilos, porque al fin y al cabo esto no es una profesión, sino un vocación.

Y un huevo, soy un profesional, la vocación se me acabó hace tiempo, soy un profesional cabreado.

4 comentarios en “Enfrentarse a Goliat

  1. @eljaviel dijo:

    “colectivo anestesiado y acomodado en una incompetencia ética que nos permite acostarnos y dormir tranquilos”

    Esa definición de nosotros mismo es la que explica nuestro problema. Somos como somos y vivimos bien, nos da igual que, con un pequeño esfuerzo, todo podría ir mucho mejor. No lo hacemos. Preferimos dormir y dejar que todo siga igual, quejándonos sólo en la barra de un bar, en una cena con amigos o en la cola del paro.

    Y, en Andalucía, aunque sea un tópico, veo lo que hay porque vivo aquí. Y el porcentaje que busca “una paguita” es espectacular. Y la minoría que lucha por cambiar las cosas no lucha contra un goliat, sino contra miles de davides que entorpecen su esfuerzo.

    Estuve ingresado en la UCI casi 4 días y escuché una frase que era ejemplo de lo que digo: una enfermera trabajando iba, corriendo o andando deprisa, de un lado a otro; otra, más tranquila, le dijo: “que no heredamos nada”. La que corría le dijo que a qué se refería y la otra respondió que no se esforzase ni corriese tanto, que por mucho que se matase trabajando no le iban a dar más dinero ni iba a heredar el hospital.

    O un amigo funcionario al que le echan en cara en su trabajo que llegue a su hora; que, tras fichar, no se vaya a desayunar; que, en el desayuno de media mañana, sólo emplee media hora y no remolonee más. y que, cuando todos se van antes de acabar su jornada, él se quede para acabarla. Trabaja amargado del vacío que le hacen los demás por ser una persona normal. Lo comentó a un superior amigo suyo y éste le dijo que no luchase contra eso, que llegase sólo 5 minutillos tarde y que se fuese un poco antes, que no hay nada que hacer.

    Esa resignación es la que nos condena.

  2. En el fondo creo que no es más que un problema de miopía que no nos deja ver mucho más allá de nuestras narices. Lo de ser médicos cabreados también lo veo algo absurdo, debemos ser, ante todo, ciudadanos cabreados, porque lo que está pasando con la Sanidad es sólo una parte de la gran tomadura de pelo a la que nos está sometiendo desde hace unos pocos años.

    Para más INRI, la respuesta de algunos al cabreo médico es pedir medidas como el copago, algo que encandilará a los mismos que nos están recortando el sueldo. Cargarse la sanidad o la educación públicas será una bendición para algunos, porque estos sectores son un campo muy apetecible para hacer negocios (el lucro a costa de la necesidad).

    La respuesta no debe ser corporativa como médicos, sino social, movilizándonos con el resto de ciudadanos para que acabe esta farsa y dejen de tomarnos por tontos.

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