Niños burbuja

No es mi propósito hablar de la inmunodeficiencia congénita, grave enfermedad donde los niños carecen de un sistema inmunitario competente y se ven obligados a vivir en una burbuja estéril que les aísle e impida todo contacto con el mundo, lleno de virus insignificantes para nosotros, pero mortales para ellos.

No voy hablar de graves pero anecdóticas enfermedades, quería hablar de algo cada día más frecuente, pero que siempre existió, el niño sobreprotegido, o superprotegido, mimado, aislado virtualmente del mundo que le rodea para evitar que sufra el más mínimo problema, situaciones percibidas como tales agresiones por sus amorosos padres.

Manolo esta semana nos presentaba a su compañero “el collejas” y a su madre, una señora complicada y problemática en su circulo, que cuida todos y cada uno de los detalles de su hijo hasta un extremo a veces visto por su entorno como asfixiante. Una sobreprotección que aparentemente genera conflictos. ¿por qué ocurre?¿es mala la sociedad?¿es cruel el entorno en el que vive?¿es la sociedad la que limita con su actitud el hacer bueno o malo de la mamá o es la mamá la que limita la libertad y autonomía de Pedro?

¿Cual es el punto adecuado de protección de un niño?, ¿Cuando podemos decir y desde que óptica, que nos estamos pasando y cuando que no estamos llegando? Todos los padres tenemos la tendencia natural, salvo excepciones, de protejer y cuidar nuestra prole, nos invade un miedo a perder nuestra obra, evitamos accidentes que marquen a nuestros hijos, intentamos evitar enfermedades por todos los medios, queremos siempre lo mejor para ellos, dejaríamos de comer para que ellos comieran. Pero ¿donde ponemos el límite?

Demasiadas preguntas que no tienen una única respuesta, cada uno interpretará según su buen hacer lo que es justo y lo que es exceso, pero os voy a dar mi punto de vista porque para hacer solo preguntas no escribiría esto. Cada uno tendrá a estas alturas ya su opinión formada, la mía es una más.

Pienso que hay que arriesgar, el riesgo es fundamental en la educación de los niños. Un niño que no arriesga en un tobogán no llegará nunca a subir, un niño que no le permitimos arriesgar un día de frío a que juegue al fútbol con la equipación igual que sus compañeros, no sabremos si resiste. Si no le echamos al agua no sabremos si nadará. Un niño debe experimentar su entorno y debe interactuar con lo que le rodea. Evidentemente no tiene porque aprender como pincha un cuchillo, o como es un calambre eléctrico de 250 voltios, pero se le debe permitir constantemente que investigue pruebe y cometa errores en la vida para que pueda aprender de su experiencia, no de la nuestra, no limitarle con nuestras frustraciones ni con nuestras aspiraciones no conseguidas.

Educar no es difícil, solo hay que hacerlo todos los días. A veces hay que encogerse y apretar los dientes mientras camina por las piedras que le permitirán cruzar los ríos virtuales que se crucen en su camino, pero si le prohibimos pasar o le pasamos en brazos, le estamos limitando su aprendizaje, su libertad y su autonomía y podemos estar criando niños muy seguros, pero infelices.

4 comentarios en “Niños burbuja

  1. Inmaculada Moya dijo:

    Maravillosamente explicado como siempre… Es difícil no transmitirle nuestros miedos y frustraciones a nuestros hijos pero es posible. Yo siempre he sido muy miedosa a montarme en los cachibaches de los parques de atracciones. Todavía recuerdo con aprensión cuando mi hija mayor, particularmente osada con todo, se montó en las atracciones de la Warner con 7 años. Si por la altura se lo permitían, allí que se metía. Montaba con su padre, eso sí, pero todavía recuerdo cómo me latía el corazón esperando que bajara, como me sudaban y temblaban las manos, pero aguanté estoicamente. Los miedos son míos y sólo míos y a pesar de que el miedo es libre, no tengo derecho a transmitírselos a mis hijas.
    Esto es un ejemplo tonto de que es difícil, pero es posible… Vaya si lo es.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con tu exposición del tema, Jesús. Conozco un madera que sigue partiendole el filete a su hija de 12 años a la que nunca he visto regañar (todo en uno malcriar y sobre proteger) y también se ven cada dia madres que dicen déjale que espabile cuando su hijo se cae del borde de la acera por ir haciendo equilibrios, sin ver que ha caído a la carretera. En mi caso reconozco que soy tranquilona para ir a parques y ese tipo de riesgos, me preocupan más las posibles enfermedades y el come come de “y si no le hago caso a esas décimas de fiebre y luego es…”
    Gracias Jesús por escribir así aqui y en el grupo de FBk.

  3. CARMEN dijo:

    Estoy de acuerdo, y además, lo has explicado claro y sencillo.
    Creo que la labor de los padres es la de acompañar a los hijos en su camino, no la de guiarles el camino.

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