Analizando un pedo

Máscara antigases venenosos

Máscara antigases venenosos

Cuentan las crónicas parlamentarias que durante las Cortes Constituyentes el Senador por designación real y premio Nobel de literatura D. Camilo José Cela comunicó su estado de animadversión hacia otro senador echando un sonoro pedo a su paso. Nada hablan las crónicas de si fue con o sin olor o si la calidad y textura del sonido fue suficiente como para despertar carcajadas o invitar al análisis y posterior tesis doctoral, que seguro que la hubo.

En este modesto artículo no repararé en tan ilustres personajes sino tan solo en la historia de un crío y una charla de amigos que fuera de horas de trabajo se reúnen para seguir hablando de pediatría.

Comenta uno de los contertulios que le ha llegado hoy a la consulta una señora con su hijo, vienen remitidos por la escuela ya que la profesora no halla solución al problema del menor. Lo han intentado todo pero tras muchos días igual, el zagal se sigue tirando mil pedos en clase con el lógico alborozo y regocijo de los compañeros y la consiguiente alteración del orden público. El caso es que a diario termina arrestado en el despacho del director, que tampoco aguanta el hedor que el muchacho deja en tan digno lugar.

Tras las risas, carcajadas y chascarrillos propios de la reunión, que pudieron durar varios minutos, se oye la voz de la primera de la clase.

¿Y si es intolerante a la lactosa?…

Se hace un silencio largo y profundo en el que los allí presentes empezamos a consumir materia gris y analizar todo lo que en nuestro disco duro cerebral podría haber al respecto.

¿Que va? jajajaja más risas se vuelven a oir.

Pues vaya maestra, jajajaja.

¿Y por qué no hacer unos análisis para descartar una celiaquía o alguna otra causa de malabsorción?

Silencio

¿Y si es una mala alimentación con abuso de azucares?

…………

Esto puede ser una reunión de médicos normal, pero no os vayáis a pensar que somos raros, ¿habéis estado en una reunión de moteros, o de cazadores?¿ y de vendedores?

Lo que pretendo basándome en esta anécdota es analizar a los actores de este escatológico desatino.

La maestra y el director, la escuela: La escuela exige unos cánones y unos reglamentos donde a lo mejor no caben todos los críos, niños más lentos que los demás son relegados, niños más movidos, apartados y a lo mejor candidatos a medicación como vimos en mi anterior artículo, niños diferentes criticados y ridiculizados por el entorno, niños irreverentes condenados a los infiernos del castigo eterno como el del caso. ¿Qué opciones aporta la escuela? La expulsión y el castigo o asumiendo su propia incapacidad, derivar a otro estamento que analice el problema, lo más fácil desde siempre y desde que se abolió la hoguera y el delito de brujería es la enfermedad. Si no es capaz de cumplir con las normas seguro que es un enfermo, que lo vea el médico.

Los padres: Incapaces de dar respuesta a las demandas de la escuela y del propio menor se limitan a desechar su papel y actuar como meros transmisores de información, les han dicho que vayan y van, sin pararse a pensar en cual es su papel o si tienen algo que intervenir.

Los pediatras: Aquí llego a lo que realmente quería comentar, sé que me meto mucho con la escuela y con los padres, pero los colegas no nos quedamos a un lado y también tenemos lo nuestro, veamos los diferentes tipos de pediatras.

El primer tipo, o sea yo, nos limitamos a reírnos, criticar a la maestra por dejación de funciones, a los padres por el papelón y sobre todo al director de la que escuela que sin comerlo ni beberlo se come el grueso de la peste. Lo siento, pero sigo riéndome mientras escribo este artículo y me imagino al serio profesor regañando al zagal mientras este incontinente sigue ventoseando cual mofeta acorralada.

La pediatra que plantea dudas, probablemente no actuará de inmediato, pero siempre quedará con la sospecha de que podría haber algo más, una actitud académica y siempre espoleante para los compañeros, un lujo.

Los pediatras que se lanzan al juego e inician una vorágine de pruebas para detectar cualquier problema y colaborar a la buena evolución de la sociedad, correcta y ordenada, que no consiente la diferencia y si aparece será por algo, Helycobacter, celiaquía, intolerancias diversas, hongos o lupus que diría House. Prueba tras prueba hasta agotar todo el arsenal que nos permita como medicina defensiva evitar la reclamación en caso de error u omisión.

La pediatría moderna: Que devuelve el poder a los padres haciéndoles responsables, que lo son, de la alimentación de su hijo, informando que una alimentación inadecuada puede hacer obesos, pero también otros efectos colaterales, más o menos chuscos, como las ventosidades, pero que repercutirán para mal sobre el hijo.

Por último el pediatra que camina sobre algodones y que tira de receta sin plantear ninguna duda ni perder tiempo y escribe cualquier remedio, placebo homeopático o a veces incluso producto con efectos secundarios olvidando que lo importante no está en satisfacer a la profesora o al director para no discutir, ni siquiera a los padres para hacer caja, lo importante es el niño pedorro.

¿Por qué coexisten los cinco tipos de pediatras?  ¿conoces alguno más? ¿a qué grupo pertenece el médico de tus hijos?

Artículo publicado el 13 de marzo de 2014 en el Huffington Post con el título de Análisis de un pedo del mismo autor, o sea yo.

Niño, abrígate que hace frío

Mamá y bebe polar
Originalmente publicado en el Huffington Post el dos de diciembre del 2013 con el título de Hace frío, tengo tos 

Me siento ante el ordenador para intentar sobrehilar unas frases y que parezcan un artículo. Me acecha el síndrome de la hoja en blanco desde hace un tiempo y no tengo la fuerza de voluntad necesaria para encontrar un escondrijo en mi cerebro en este momento que me encuentro en terapia de desintoxicación de redes sociales.

Soy médico, trabajo como pediatra y debería limitarme a escribir sobre mocos y toses, algo de alimentación infantil y un-poco-no-demasiado de educación o crianza desde el punto de vista de lo saludable. Es fácil, es lo que me viene a la cabeza una y otra vez, podría llenar folios y folios, pero de eso ya he escrito.

En estos días de primeros fríos emerge como una obsesión el abrigarse bien y no digamos el abrigar a nuestros pobres herederos, que aparecen forrados con capas y capas de ropa que impiden toda actividad, crucificando su estampa.

A parte del necesario pañal, se le enfunda con un body de manga larga, o dos que uno a veces no cierra bien, leotardos bien abrigaditos y gruesos que las piernas son muy sensibles, calcetín de colores vistosos encima porque los leotardos suelen venir en aburridos blancos o grises, pantalón de pana gruesa o forro polar no sea que pudiera entrar una brizna de aire helador. Zapato ortopédico o bota de pocero alta para que no se constipen los pies. Camiseta de fibra térmica de manga larga que sea un poco amplia para que se meta debajo de los leotardos y el pantalón, bien remetidos que luego la tripa podría coger una gastroenteritis. Un jersey de cuello alto para que abrigue bien la garganta que los virus ya se sabe que entran por los pies y por el cuello. El polar encima para hacer un todo de abrigo y para finalizar y no sobrecargar si el nene es pequeño un mono nórdico y si es mayorcito un plumas, con capucha ambos. No olvidar y esto es muy importante antes de cerrar, el poner el verdugo para abrigar bien las orejas lo primero, luego subir la capucha del polar y después la capucha del plumas, cerrar bien y ya tenemos un mojón de niño que no puede moverse.

Gracias a todo este aditamento el niño inmovilizado no gasta energías por lo que la comida irá directamente a engrosar la grasa circundante, que unido a su estática actitud serán factores determinantes de obesidad y riesgo cardiovascular futuro.

El niño, o lo que queda de él, comenzará a sudar por todo su aquel, comenzando por sus partes íntimas y preciadas que llevan cinco capas encima, recordemos: pañal de plástico, uno o dos bodys, leotardos y pantalón de pana, para no ser menos el muchacho, encima se mea calentito, con lo que aquello adquiere una temperatura que a parte de irritar su delicada piel, va a dejarlo estéril de por vida, porque se le cocerán los testículos, inutilizando las células madre productoras de espermatozoides. El eunuco en potencia, al faltar sus preciadas hormonas desarrollará por esta vía también una obesidad hormonal en abdomen y una pilila pequeñita. Las féminas no se escapan del problema ya que al sudarles la vagina (qué fino que me ha quedado) sufrirán graves irritaciones e infecciones por hongos de todo tipo, incluso moho por la humedad.

El exceso de temperatura corporal hará que sude el niño o niña haciendo trabajar en exceso a las glándulas sudoríparas que se pondrán coloradas y darán aspecto de granitos por todo el cuerpo. Las pérdidas de líquido importantes deshidratan al desgraciado, que como primer síntoma empezará a tener las mucosas respiratorias secas y esto provocará que aparezca el mal de estos días, la maldición satánica por excelencia, la TOS.

Esto genera dos problemas importantes, por un lado la mamá piensa que lo ha hecho mal, que a pesar de todos sus esfuerzos el bebé lastimero y delicaducho se le vuelto a constipar, por lo que tenderá a sacar la bufanda de lana para taparle la boca. Asfixiado y con hilos de lana en la tráquea el niño tose más y se desata el drama “se le habrá bajado al pecho”… ¡Al pediatra!

Aquí viene el segundo problema generado. Acude a la consulta abarrotada del incauto médico con el niño mojón, que por si no fuera poco por el camino se ha hecho caca encima. Entra y dice: vengo a que lo osculte, parece que tiene una tos fea. Entonces por la cabeza del profesional aparecen ideas suicidas unas veces y homicidas otras, mientras la mamá quita una y otra capa de ropa del bebé, siempre pensando que el tiempo es proporcional al que tendrá que usar para volver a ponérselo. En este momento podría darse que también esté el padre y diga aquello de ¿quieres que te ayude cariño? y el pediatra rápidamente contesta: ¡NO! Tú estate quieto ahí. Sabe que un papá primerizo es torpe por naturaleza y sería bueno acabar con esto antes de la hora de la cena.

Una inquietante derivada de la tos producida por estas causas es la tentación de utilizar un jarabe. El jarabe es útil para acabar rápido en la consulta, largas una receta y solucionado. Que si tienes que explicar que no le abrigue tanto, que le dé líquidos, que a lo sumo son procesos limitados, etc. lleva mucho tiempo y a veces cuesta discutir con los padres, que quieren una solución ya y a ser posible que pase por el seguro.

Pero sigamos con la historia. El jarabe en cuestión, bien recetado por el profesional benevolente o bien comprado directamente en la farmacia, o incluso rebuscado en el botiquín de casa que seguro queda algo del que usó el abuelo la semana pasada, tendrá también sus efectos sobre el niño. Nada de dejar de toser, porque el niño sigue deshidratado gracias a que al estar enfermo lo han aislado en casa y han subido la calefacción para que no empeore: los 28 o 29 grados del interior de su habitación, más las mantas, sábana fantasma, saco de dormir térmico y no sé qué más cosas están consiguiendo que al niño se le pongan los ojos saltones y blancos como a los pescados cocidos.

Pronto el niño vomitará con el regocijo de los padres porque ya está echando las flemas. Pues no, el pobre piltrafilla ahora además tiene una gastritis que le ha producido el cubalibre en forma de inútil y a veces peligroso jarabe alcohólico que le están dando y se está complicando su deshidratación. Dentro de poco le subirá la fiebre para proteger el cerebro y equilibrar la temperatura corporal, pero esto será interpretado como una complicación infecciosa y se le añadirá antibiótico por si acaso. Y seguimos la ruleta de la desfortuna porque ahora nuestro peque tiene diarrea debido a que el antibiótico arrasó su flora intestinal y su cagalera aumenta su deshidratación. Esto se pone feo.

De pronto alguien dice: hay que darle agua. ¡Bien, por fin algo de cordura!

El agua repondrá las pérdidas, refrescará el organismo y las mucosas respiratorias volverán a estar brillantes y tersas cual culito de niño no abrigado en exceso.

La tos cede.

Y yo sigo con mi problema, sin saber de qué escribir. Todo esto ya lo había dicho antes el año pasado, y el anterior, y el otro, y el otro.

Decálogos pediátricos

10-mandamientos

No sé muy bien de donde viene la costumbre o manía de hacer decálogos, de resumir cosas importantes en 10 puntos. Diréis que viene de los diez mandamientos del cristianismo, pero seguro que dios utilizó el 10 en vez del 9 o del 13 por algún motivo que se nos escapa y que debe ser ancestral, quizás ligado a nuestra capacidad cognitiva prehistórica, y si además tenemos en cuenta que la Real Academia de la Lengua define decálogo como ‘conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad’ amplía mucho el abanico de posibilidades.

El caso es que hay decálogos para todo, basta poner en google la palabra para que aparezcan miles de resultados, toda organización que se precie, todo concepto transcendental tiene su normativa. No iban a ser menos la fiebre, las toses o incluso una alimentación correcta. No son novedad y están publicados hace ya meses, los enlazo allá donde puedo y hoy me di cuenta de que no están en este mi blog, así que con esta introducción procedo a colgaros los tres decálogos que considero imprescindibles y sus enlaces para que los descarguéis en bonito.

Decálogo de la fiebre (pdf)

Decálogo de la tos (pdf)

Decálogo de la alimentación (pdf)

Publicados por Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. La revista Famiped y la web Familia y Salud

Acerca de la fiebre de vuestros hijos
1. La fiebre no es una enfermedad, es un mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones, tanto las causadas por virus como por bacterias.
2. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.
3. Algunos niños predispuestos (4%) pueden tener convulsiones por fiebre pero el tratamiento de la fiebre no evita estas convulsiones. Nunca se deberían dar medicamentos para bajar la fiebre con
este propósito.
4. Hay que tratar los niños febriles sólo cuando la fiebre se acompaña de malestar general o dolor. El ibuprofeno y el paracetamol tienen la misma eficacia para tratar el dolor y su dosificación debe realizarse en función del peso del niño y no de la edad. La combinación o alternancia de ibuprofeno y paracetamol no es aconsejable.
5. El uso de paños húmedos, friegas de alcohol, desnudar a los niños, duchas, baños… para el tratamiento de la fiebre está desaconsejado.
6. No abrigar ni desnudar demasiado al niño con fiebre.
7. El niño con fiebre debe estar bien hidratado. Hay que ofrecer frecuentemente líquidos y procurar que éstos tengan hidratos de carbono (zumos de frutas, batidos, papillas, etc.).
8. No es aconsejable el uso de paracetamol o ibuprofeno tras la vacunación para prevenir las reacciones febriles o locales.
9. Ni la cantidad de fiebre ni el descenso de ésta tras administrar ibuprofeno o paracetamol sirven para orientar sobre la gravedad de la infección.
10. Debe vigilar signos de empeoramiento clínico y consultar con carácter urgente si su hijo presenta:

  • Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
  • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.
  • Rigidez de cuello.
  • Convulsión o pérdida de conocimiento.
  • Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
  • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.).
  • Si no orina o la orina es escasa.
  • Siempre requiere consulta urgente la fiebre en un niño menor de 3 meses.

Decálogo de la tos:

  1. La tos es un mecanismo de defensa del aparato respiratorio. Esta destinada a eliminar secreciones y cuerpos extraños para mantener la vía aérea limpia y abierta.
  2. La causa más frecuente de tos aguda son las infecciones de las vías respiratorias superiores (catarros). Los catarros son producidos por centenares de virus diferentes. Se resuelven sin medicación en una o dos semanas.
  3. La tos aguda no debe tratarse con calmantes de la tos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos o descongestivos nasales, especialmente en menores de seis años. En niños no está demostrado que estos medicamentos sean eficaces para el tratamiento de la tos y los riesgos superan a los posibles beneficios. Si se usan, siempre deben estar bajo control médico.
  4. Si se quitara la tos habría más retención de mocos, menos oxigenación y más obstrucción de la vía aérea. También habría más riesgo de otitis y neumonía.
  5. Los antibióticos no son eficaces en el tratamiento de los catarros y están contraindicados.
  6. Es muy importante que el niño con catarro esté bien hidratado. Hay que darle líquidos con frecuencia.
  7. Se recomienda hacer lavados nasales y humidificar el ambiente.
  8. Hay que evitar la exposición al humo del tabaco. No se debe fumar en casa.
  9. Medidas sencillas como el lavado de manos disminuyen el riesgo de contagio.
  10. Conviene vigilar y consultar con el pediatra si aparece:
    • Dificultad para respirar (se marcan las costillas y se hunde el esternón, se oyen pitos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
    • Fiebre que dura más de tres días.
    • Dolor de oídos o supuración.
    • Tos y mocos durante más de 10-15 días.

Decálogo de la alimentación

Antes de empezar, las manos te has de lavar y al acabar, también los dientes limpiar.

1. Una alimentación completa y equilibrada mantiene la salud y previene enfermedades. Se consigue con una dieta variada que incluya todos los grupos de alimentos. Si los niños empiezan desde el principio a comer de todo, se acostumbran para siempre.

2. La dieta mediterránea es muy sana. Consiste en comer muchos vegetales (frutas, verduras, hortalizas, legumbres), cereales (pan, pasta, arroz) y más aves y pescado que carne roja. Cocinar con aceite de oliva y poca sal, mejor yodada.

3. Es bueno repartir lo que se come en 5 comidasDesayuno, comida y una cena ligera. Además a media mañana y merienda, es mejor una fruta fresca o un bocadillo que un zumo envasado o bollería industrial. No hace falta “picar” nada más.

4. Los niños aprenden a comer imitando a los mayores. Mejor comer despacio, masticando bien, sentados en la mesa, disfrutandoen familiaSin tele, porque el niño mal comedor se distrae y no come; y el que come mucho, lo hace sin darse cuenta de la cantidad que toma.

5. Siempre un buen desayuno antes de ir a clase: lácteocereales (pan) y fruta (una pieza entera o zumo natural o ¡tomate!). Mejora el rendimiento físico e intelectual y evita la obesidad.

6. Todos los días frutas, verduras y hortalizas. Se recomiendan 5 raciones al día. Dos o tres deben ser frutas enteras y a mordiscos. Es mejor postre que un lácteo. No más de un vaso de zumo natural, recién hecho, al día.

7. El agua es la única bebida necesaria y más sana que cualquier refresco, zumo o batido.

8. Evite la comida precocinada (con más grasas y sal) y los alimentos con grasas saturadas, trans o hidrogenadas y aceites de coco y palma (lea las etiquetas). Si toma dulces y aperitivos salados que sea con moderación. Cocine más veces a la plancha, en el horno, por cocción o al vapor y menos fritos, empanados y rebozados.

9. Deje que su hijo decida cuánto quiere comer. Tenga confianza: mejor ofrecer, no obligar. Los niños comen la cantidad que necesita su cuerpo, no la que nosotros queremos. La comida no es un castigo; ni tampoco debería ser un premio.

10. Conseguir una hora de ejercicio todos los días: correr en el patio, pasear, subir las escaleras, sacar al perro o ir andando o en bici al colegio. Además, 5 veces a la semana al menos, un poco más de deporte; más divertido en compañía.

Fotoprotección o fotoobsesión, a mi niño le ha dado un rayo de sol

pieles

La fotoprotección o protección contra la luz y los rayos solares vuelve a la palestra ahora que parece que ya nos metemos de lleno en la primavera y estamos a las puertas de un tórrido verano. En los últimos años ha habido una gran concienciación sobre el tema y creo que está bien porque los casos de melanoma aumentan y la capa de ozono protectora se desmorona, pero no solo eso, también las partículas diesel se adhieren a nuestra piel, ataques de radiaciones no solo solares sino extraplanetarias, conjuras de catastrofes y yo que se que otras amenazas nos acechan para conseguir destruir la delicada piel de los niños.

Creo que todos sabemos apreciar un buen entrecot, chuleton o turnedó bien hecho. ¿Qué se llama bien hecho? pues que adquiera por fuera un color tostado y por dentro quede prácticamente sin hacer. Ya, ya, habrá gentes que dirán que lo quieren muy pasado, pero eso es estropear la carne. El punto justo es para que no sangre.

Pues bien, visto lo gastronómico y sin perder la comparativa pasemos a ver la piel del tierno infante como si de unas chuletas de lechal se trataran. Cierto que es lechal, no carne de buey adulto y aquí el hecho de ponerlas al fuego durante el mismo poco tiempo que al filetón nos llevaría a achicharrar la tierna y blanca carne. Habrá que reducir el fuego y disminuir drásticamente el tiempo de exposición, pero si evitamos hasta el último grado de temperatura en la parrilla, la carne quedará cruda y no apta para el paladar.chuleton

No es que esté pensando en cocinarme a un crío, no, pero valga la comparación para recordar que el moreno de la piel es uno de los mejores protectores solares que se han inventado, y es así porque lo ha inventado la naturaleza y la evolución, que ha hecho que en el Africa abrasada por el sol sus habitantes luzcan un moreno intenso, sin necesidad de  cremas. Nosotros no somos africanos, salvo los canarios, pero podemos distinguir en nuestro suelo patrio varios tipos de pieles entre la mediterranea más oscura o “arabe” y la rosacea o “giri”.

Sobre las pieles blancas que cuando toman el sol pasan directamente a rosa, no hay nada que hacer, camiseta, gorra y gafas y apuntarse a la emigración nordica como mucho. Sobre la piel más tostada los primeros rayos primaverales y el parque con los niños hace que la piel vaya tomando un tono más oscuro, más moreno que hace que proteja de los rayos del sol, preparándonos así para los rigores del verano.

Desde tiempos ancestrales el hombre aprendió a huir del sol cuando pega “la caló”, se refugiaba en cuevas, granjas de verano, palacetes de recreo, fincas en la sierra o en el chiringuito de la playa, que para eso está. No se quien confundió al ser humano para que se tumbara al sol en las playas, llenándose de arena hasta los lugares más recónditos de la anatomía y sofriendose como chuletón en el infierno. Pues bien, mis respetos a tamaña costumbre, pero pónganse cremas protectoras para este fin, por favor.

Qué me perdonen dermatólogos vendedores de cremas y ópticos y oftalmólogos vendedores de gafas solares, pero pienso que las cosas deben ir en su justa medida, intentemos no dejarnos arrastrar por la sociedad consumista donde todo tiene que tener una solución a poder ser pediátrica o médica, no. El moreno también existe y las cremas habrá que reservarlas para su momento, por ahora salida al parque y disfrutar de los niños sin embadurnarlos de factor 50 que se os van a quedar lechales de por vida.

La conjuntivitis y el limpiacristales

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Grave problema infantil la conjuntivitis, reviso mis datos y veo que es un problema de consulta importante, quizás tanto, que está justo por detrás de la fiebre y los mocos. Es un problema no solo médico, también escolar. Motivo suficiente para expulsar a un peque o cerrarle la puerta como si de un apestado se tratara.

Las consultas por conjuntivitis siguen un patrón y veo que se concentran en un periodo horario, fundamentalmente entre las 5 y las 6 de la tarde, hora de salida del colegio. Todos los padres afirman haber sido advertidos por el profesorado de la conveniencia de consultar al médico y no volver hasta haber sido curado.

El mito de la conjuntivitis como azote infeccioso de la escuelas.

El otro día según venía a la consulta en mi auto, tuvo a bien una paloma hacer sus necesidades en el parabrisas de mi impoluto vehículo, como fuera que el excremento cayó en el angulo de visión del conductor me vi obligado a poner en funcionamiento el limpiaparabrisas, que por un error de diseño imperdonable, primero da una pasada en seco y luego expulsa el líquido limpiacristales, así que en la primera pasada consiguió restregar la cagada por un trayecto curvo de unos treinta centímetros para posteriormente con el líquido elemento disolver parte y restregarle por un área tan extensa que consiguió que no pudiera ver la carretera, con el consiguiente riesgo para mi integridad. Me vi obligado a parar y sacar trapo y agua para poder dejar aquello de alguna manera que volviera a parecer un cristal y no un lodazal.cristasol

El ojo humano se comporta de manera similar a un parabrisas, llevando incluso incorporado su limpiaparabrisas y su desagüe. En días radiantes de luz primaveral después de un oscuro y lluvioso invierno, el ojo que para poder ver debe ir abierto, sufre el ataque lumínico del sol que seca el parabrisas y obliga a parpadear y producir líquido lubrificante para lavar de vez en cuando a modo de limpiaparabrisas.

La primavera trae también días airosos que hace que pólenes y semillas vuelen por el aire para estimular el crecimiento y polinización de las plantas y que gracias a este sistema pueden emigrar a parajes más benevolentes con su destino inicial. De esta forma y por las ventoleras que al atardecer suelen levantarse se arrastran multitud de productos en suspensión, incluso arenas, insectos y otros productos de evacuación aviar.

Si ocurriera que en un día de estos luminosos y ventosos, un tierno infante pasea de la mano con su mamá o su papá y con ese interés y esa curiosidad propia de la edad llevaren los ojos abiertos, tienen un gran probabilidad de que algún elemento impropio golpee sus parabrisas situados uno a cada lado de la nariz, la molestia inmediata hace que se lleven las manos, si, esas manos que suelen llevar los niños cuando juegan, a rascarse y restregarse para evitar la agresión, igual que hice yo con el limpiaparabrisas en mi coche. El resultado es el mismo, la suciedad se expande y el problema no mejora sino que se agrava.

El ojo es muy listo y empezará a producir liquido limpiador llamado lágrima para lavar la superficie, eficaz pero a veces no del todo, porque ha sido una hora de parque y muchas partículas volantes las que debería limpiar. Resultado, el ojo termina como un botijo colorao y con legañas que no son más que todas la cagadas de paloma de mi parabrisas acumuladas en el reborde del cristal.

El profesor muy preocupado y diligente al ver a tres niños en clase con el mismo problema e incluso cuando él mismo siente una leve molestia, decreta la cuarentena, da la alarma y prohíbe la entrada a cualquier menor afecto.

No señor maestro, prohíba el viento, el sol o la primavera, no señor pediatra no todo se cura con colirio antibiótico, a veces hay que bajarse del coche sacar trapo y botella de agua y lavar bien el parabrisas. Lo más frecuente es que un poco de suero fisiológico o la clásica agua de manzanilla (siempre que no sea alérgico a la manzanilla) y una gasa limpia podrían solucionar el problema, evitando la consulta y la expulsión.

 

Los lunes

Como todo el mundo sabe los niños se ponen malos los viernes, ¿lo hacen para fastidiar?. Es frecuente que cuando volvemos el lunes a la consulta nos encontremos la lista de citados a tope. Un veinte o un treinta por ciento de consultas más que el resto de la semana, es el día con diferencia con más presión asistencial. La consulta más frecuente es la revisión de patologías ocurridas durante el fin de semana.

Frases como “estuvimos en urgencias y nos dijeron que viniéramos a revisión”, o la plantilla del informe donde pone directamente la coletilla de “revisión por su pediatra”, así que el lunes dedicamos gran parte de nuestro tiempo a revisión y alta de enfermedades ocurridas durante el fin de semana. Supongo que en urgencias también tendrán un aumento de las visitas desde los viernes, coincidiendo con la epidemia de sábado y domingo.

Pero, ¿Cual es el por qué de estas epidemias localizadas en unos días específicos? ¿Los gérmenes y maleficios actúan más unos días que otros o es nuestra impresión de gravedad la que varía con el día de la semana o incluso con la hora del día?

Creo que la percepción que tenemos de problema en nuestros niños va muy unida a nuestra problemática personal y a una subjetividad que nos hace valorar de muy diferente manera un proceso según sea la situación. No es lo mismo estar solo en casa, que tener que ir a trabajar, sentirse apoyado por la hora del día, que perdido en la inmensidad de la noche. Una tos por la mañana de un martes no es la misma que un viernes a última hora y más si se piensa en hacer alguna actividad familiar durante el sábado.

Los adultos pensamos que los niños están más enfermos cuando nuestra seguridad o nuestros intereses nos hacen tambalearnos. Nuestra percepción del problema varía de forma distinta si hay que trabajar y nuestro pediatra está en su sitio y además la rutina es la norma, tomamos una decisión para calmar o aliviar el proceso. Otra cosa diferente ocurre cuando la soledad de la noche o el abismo del fin de semana sin rutina y sin pediatra conocido, incluso con la farmacia cerrada, genera una inseguridad que nos hace acudir a los servicios de urgencia.

Los servicios de urgencia lo solucionan todo, sales con tu diagnostico, tratamiento, pruebas en su caso y todo ello con una espera en la mayoría de los casos de dos o tres horas, pero ya está, ya sabemos que le pasa y salimos con la solución. Entonces ¿para qué la coletilla de “revisión por su pediatra”? Quitando las verdaderas urgencias, fracturas oseas u otros accidentes, problemas respiratorios graves inaplazables y pocos más, ¿no se podrían retrasar la mayoría de las visitas a urgencias y posponer la consulta a una cita con el pediatra del niño? Por ejemplo, una otalgia el viernes por la noche no es motivo de urgencia, se puede dar un analgésico durante dos días y luego valorar con su cita previa. Una fiebre sin otros sintomas de gravedad puede esperar perfectamente a la cita correspondiente para tener no solo la información de la cifra de fiebre, que es absolutamente inútil, sino para tener un cortejo sintomático que oriente para elección de un correcto tratamiento. Una tos no es de urgencia a no ser que genere una gran dificultad respiratoria, va a seguir tosiendo exactamente igual al día siguiente en la cita programada. Una diarrea, unos vómitos nunca es de urgencia, la urgencia está en hidratar al nene y agua hay en todas las casas. Una torcedura de tobillo no es de urgencia si puede caminar, lo vemos en la tele los futbolistas se ponen hielo rápidamente cuando los saca la camilla del campo, ¿por qué nosotros vamos a urgencias? ¿no hay hielo en el congelador de  casa o un paquete de guisantes congelados? y ya mañana si sigue el dolor vamos al pediatra a que nos vea.

Se mal usan y se abusa de las urgencias, pero además los servicios de urgencias abusan del formato y se convierten en consultas de fin de semana o de noche ejerciendo funciones que no le corresponden y sobretratando problemas que fácilmente podían derivar a su médico.

No deberían las urgencias tratar y derivar, sino descartar problema urgente y derivar.

La gripe y el sueño

Esta mañana reviso la situación de la epidemia de gripe y veo el mapa de España al completo en rojo, situación epidémica. Lo lógico sería pensar en la sobrecarga de consulta que me espera al ser hoy lunes, todos malos, pero los nostálgicos que pasamos por horas bajas en la oposición no podemos dejar de imaginar que fuera este un mapa de esos que ponen en noche electoral, ni siquiera el D. Alfonso lo vio así (y me pongo de pie para nombrarle), pero la vida es sueño y los sueños, sueños son, que diría Calderón, así que voy a soñar lo que no es, pero podría ser y admitiré como una fase onírica.

Visto así, el dichoso mapa me ha alegrado el día, voy a salir a la calle más contento, con aire renovado. Adios tristeza imperante, adios depresión colectiva, ya no más sometidos al no hay más remedio, el sol frío del inverno ha salido esta mañana y volverá a hacerlo todos los días. ¿Qué más da Ibex o prima de riesgo, qué más da epidemia de mocos, telediarios apocalípticos uno tras otro?, mañana habrá más telediarios y dirán lo contrario.

Vino este noviembre pasado la epidemia azul como la gripe A hace dos temporadas, pasados dos años no queda nada del horroroso virus H1N1 no aparece en el mapa, quizás en cuatro temporadas la moda azul desaparezca de nuestra vidas y con ella se vayan recortes y mediocridades, limitaciones de derechos y mentiras en forma de impuestos y despidos, quizás la gripe que nos azota este año está creando una marea de información que consigue que los teóricos pacientes empoderados ya no acudan a la consulta demandantes, porque ya saben lo que tienen, es la gripe, ajo y agua o paracetamol y liquidos, reposo y ya pasará. Igual esta mañana he pensado yo de mi gripe institucional ya pasará y no hay mal que muchos años dure, Madrid esta enferma hace tiempo pero pasará, no quedará así permanente, paciencia, su agonía es que terminarán, pero nosotros seguiremos ahí. El año siguiente vendrá otra puntual a su cita y en próximas temporadas otras diferentes y nosotros estaremos aquí para defendernos, pero ellos no, ellos llegada la primavera desaparecerán.

Por una pronta primavera. Soñad y levantaos.