Hemos olvidado los autocuidados

Doctor, a mi hija de 9 años le ha salido un bulto, estamos muy preocupados, no paro de darle vueltas y he visto en internet no se que cosas que me han puesto los pelos de punta. ¿Donde está el bulto? Aquí mire usted en la tetilla, le molesta y hace días que lo tiene y no ha dicho nada. ¡Estos chicos!

El botón mamario es el primer indicio palpable de que algo se está moviendo en el cuerpo de un chico o chica y que anuncia el despertar a la adolescencia. Para el que supiera la respuesta parecerá una pregunta simple, pero es una consulta frecuente en una consulta de pediatría, todas las semanas cae alguno. El cuerpo humano no es simétrico y no crece a la par, primero un lado y luego el otro, con una diferencia de unos días o semanas. Por esta razón puede aparecer un bulto sensible, levemente molesto al roce y unilateral. Con el tiempo ese bultito aparecerá en el otro lado y seguirá creciendo más y más si es niña y se mantendrá en escasas dimensiones si es niño.

Este caso es una excusa para hacer una reflexión que es habitual en mi. Estamos perdiendo habilidades ancestrales, tan listos que somos y nuestra bisabuela nos daría cien vueltas en autocuidados.

¿Por qué se consultan estas cosas? Nos hemos olvidado de las cosas que nos pasaron cuando eramos pequeños. La memoria colectiva y de especie se está perdiendo. Hemos aprendido muchas cosas y lo que es peor nos las creemos a pies juntillas, no dudamos, las hemos leído en el periódico o en un libro o en internet y esos recuerdos aprendidos están borrando poco a poco nuestros recuerdos inherentes. Se da más crédito a lo aprendido, que a lo vivido.

Nuestras vivencias de primera y segunda infancia, de adolescencia y primeros años de adulto se van borrando, pero no desaparecen, siguen ahí, lo que ocurre es que se tapan con sabiduría y conocimiento, estudio y lecturas que todo lo saben y que obligan a dejar hueco en el recuerdo para almacenar muchos datos, que desplazan a otros datos.

Y con este aprender y almacenar, como si de un espíritu consumista de conocimientos se tratara, estamos olvidado lo que somos. Hay que volver los ojos a nuestra infancia y recordar lo que vivimos, como jugábamos y disfrutábamos, como nos cuidaban nuestros padres o los abuelos, que problemas nos acuciaban en los primeros años, que nos preocupaba, solo así podremos dar opciones a nuestros hijos para que busquen sus propias soluciones, solo así podremos comprender por lo que están pasando.

No hemos abandonado la infancia para pasar al otro lado como adultos, sencillamente hemos evolucionado manteniendonos siempre en el mismo lado.

Somos lo que hemos vivido, queremos ser como aprendemos.