Libertad para elegir ¿Qué?

Hoy ha entrado en funcionamiento la ley madrileña de libre elección de médico, ¿En qué nos afecta esta ley?

Pues no lo sé, libertad para elegir médico ya existía, todo aquel que se ha enfadado conmigo ha tenido libertad para elegir otro pediatra sin ningún problema, todo aquel que tiene un bebe nuevo, tiene libertad para elegir a Jesús o a cualquier otro del equipo médico de su pueblo en este caso Paracuellos o incluso de Daganzo o de Ajalvir que son los pueblos cercanos y pertenecientes a la zona básica de salud tal como la describe la ley general de sanidad.

¿Entonces que cambia? Pues, que ahora el ciudadano de mi pueblo es libre, libre de escoger un pediatra en Pozuelo, o en Villaverde o incluso en Aranjuez, una enfermera en La Cabrera o en la puerta del Sol y su médico de familia en ….. El Congo madrileño, eso si. Soy libre, pero en este caso ¿me beneficia este tipo de libertad? Esta ley se carga el concepto de equipo de atención primaria y apuesta por la individualidad, cuando yo reviso a un bebe lo hacemos conjuntamente la enfermera y yo en un mismo acto, enfermera que ya conozco y me conoce y compartimos formas de actuar, somos un equipo. Desde la entrada de esta ley yo revisaré al peque para que luego se vaya a vacunar con su enfermera de Azuqueca de Henares o de Villatobas, fantástica ella o el pero con criterios a veces diametralmente opuestos.

El sistema de libre elección se basa en unos cupos máximos y mínimos que cada médico tendrá, mi cupo parece ser que de los 1800 que tengo ahora pasará a 1440 por lo que 360 niños con sus respectivos padres podrán ir a ejercer su libertad a otro sitio y ante la escasez de pediatras pocos quedan en madrid con un cupo ligerito.

Cualquier persona que atraído por un mal consejo decida apuntarse conmigo viniendo de otro pueblo, no podré acceder a su historial por que el operativo informático no está instalado.

Tendrá alguna cosa buena esta ley lo no dudo, pero no lo sé y cuando siembra tantas dudas, seguro que hay lío. Yo lo que exigiría es una buena calidad de sanidad pública y no me parece que esto vaya en ese sentido.

Pesadilla

Esta noche he tenido una pesadilla que se repite, mamá dice que se ha informado y que mi amigo Jesús, El medico de mi hij@, creo que ya os he hablado de él alguna vez,  le dice que es normal a los tres años. No me preocupo, pero me da que pensar y a mi edad pensar no creo que sea ni bueno, ni adecuado.

Varias noches se repite la misma historia, crezco bastante, me voy haciendo mayor muy rápidamente, lo veo porque voy por un camino donde hay espejos que reflejan mi imagen, unas veces son espejos de verdad, pero otras son los charcos o un autobús que pasa reluciendo de limpio y mi cara aparece primero con granos, luego empiezan las entradas y pronto ya con barba y calvo, debo tener unos 50, de repente atravieso una puerta y yo soy Jesús, mi médico y amigo, creo que….. si seguro. Me siento en la silla detrás de la mesa y empiezo a llamar a niños, pero son todos muy raros, no son mis conocidos. La mesa es la mía, el ordenador con limitaciones es el mío, pero los niños y los padres no son los de siempre, no los conozco de nada, me cuentan cosas raras de otros sitios de donde vienen que no me suenan de nada. Hasta que un papá me dice que me han elegido por lo de la nueva ley de libre elección de médico, que vivía en otro país muy muy lejano pero a través del blog me conocía y quería que atendiera yo a su hijo, así uno tras otro casi 100 niños esperaban en la puerta, de repente todo empieza a desmoronarse, las paredes se resquebrajan y caen poco a poco. Entonces uno de los cuadros de la pared empieza a tomar vida y de él salen al exterior dos figuras entre sombras y tinieblas. El, con dos caras que alternan entre un tipo muy repeinado y otro sin rostro. Ella, con un rostro conocido que me habla con voz solemne y acentuada, me dice ” Ten esperanza, esto lo arreglamos nosotros” un escalofrío me recorre el cuerpo y me despierto sobresaltado llorando y llamando a mamá.

Espero que mi sueño, solo sea un sueño.

Microgestión

Que son tiempos duros de crisis no lo vamos a descubrir ahora, que se aprovecha para recortar, despedir y a veces mejorar cuentas de resultados aunque no haga falta, también.

Yo trabajo para la sanidad pública madrileña y como ya sabréis mañana me llegará una nómina con un siete por ciento de descuento y una paga extra de 600€ escasos por ser nivel 1 de la administración. Esto me implica un cierto enfado, aunque no me obsesiona, al fin y al cabo solo es dinero.

Mi plaza de tarde de pediatría según las recomendaciones de todas las sociedades científicas de pediatría recomiendan un cupo óptimo de 1000 tarjetas sanitarias, se puede aceptar 1250 por que son tiempos difíciles con escaseces, pero 1500 como tope y no se hable más. Sin embargo,  a día de hoy tengo 1700 menores de 14 años de ellos 300 menores de un año. (Y es que a todos os ha dado por lo mismo) Esto podría suponer un cierto enfado también.

Por supuesto, de contratar alguien para desdoblar el cupo mejor ni hablamos. Pero en el caso de que la consejería se volviera loca y decida contratar a un pediatra, ¿de donde lo va a sacar?. Cada vez hay menos, se han ido a los hospitales, a la emigración extranjera o a otras comunidades donde paguen mejor o donde los horarios sean más acordes con la familia.

¿Hacen falta realmente más pediatras? Quizás si los que estamos optimizáramos nuestro tiempo, se hicieran intervenciones de educación para la salud, de fomento de la salud en la comunidad, de explorar nuevas vías de comunicación con nuestros pacientes, más ágiles y satisfactorias que las ya conocidas, quizás conseguiríamos dar un giro en esta espiral en la que nos vemos inmersos. En ese camino que llamo microgestión, (por no decir buscarse la vida cada uno y sálvese el que pueda, o tonto el último) decía que es ese camino nace la idea de el médico de mi hij@ con consultas privadas por correo electrónico (solo para mi cupo), comunicación pública abierta en este blog y ahora también a través de un foro de facebook.

Según leía hoy al Dr. Salvador Casado debemos tratar a nuestros pacientes como personas y no como enfermedades, para que nos vean como médicos y no burócratas.

Estoy empeñado en demostrar que se puede ahorrar de muchas formas en tiempos de crisis, si lo consigo espero que me devuelvan mi 7% que ahora me retienen por ignorancia o por no  creer en formulas innovadoras de gestión.