Tristeza

No siempre he sido lo que ahora vengo siendo, antes era una sombra de mi mismo, tan solo un reflejo en el suelo que se movía de un lado a otro sin despegarse de su presente. He aprendido en este tiempo que lo que diga y lo que haga se verá reflejado como por arte de magia en ese suelo áspero y terroso sobre el que pisamos.

Nunca una flor pudo significar tanto cuando se recibe de una mano inocente, nunca un apoyo significa nada si el que lo da no presenta tras de si todo su ser. Nunca una crítica pudo hacer más que si el que la dice esta al otro lado de mi espejo. Para bien, seguro, para futuro no sé.

Jamás en una entrega una rosa significó otra cosa que belleza y espinas, jamás el que la sostiene supone que se pinchará con su ofrenda, jamás el que la recibe dudará de la hermosura. Las espinas ausentes del rosal son dardos que sin existir se clavan por suponer que deberían de estar presentes, que su ausencia es presencia y dolor.

Esto es una nota que me ha dado Jesús, el médico de mi hij@, hoy en consulta cuando me ha llevado mi madre porque he dicho que estaba triste. La verdad es que me la he leído varias veces y no entiendo nada, me da la impresión que mi amigo Jesús está peor que yo.

Nada de nada

Nací a finales de agosto, hace ya cinco meses, desde entonces tengo la sensación de haber vivido toda una infancia, tengo sueños de un futuro muy interesante, flashes de experiencias que irán moldeando mi existir en este mundo. Muchas cosas tendré que aprender y no me veo ahora con cerebro para ello, supongo que también mejorará, porque sino mal vamos.

Hoy no me ha pasado nada, nada de nada, de hecho mis sensaciones son de tranquilidad y felicidad, miro hacia atrás y no veo nada, miro hacia adelante y todo por hacer, pero no tengo prisa, todo vendrá en su momento.

Acabo de tomar teta de mamá. Papá me ha limpiado la caca, he eructado, que les hace muy felices a mis padres y ahora me tumban a dormir una siestecita.

¡Si es que mi vida es muy dura¡ El año que viene a lo mejor me ocurre algo.

No comentéis muy alto que estoy durmiendo.

 

Nota del autor: reedición del artículo de 28/12/10 de título “Nada” que utilizo cuando mi cerebro se ha secado.

 

El ingenioso hidalgo don Manolo

Me gusta irme a la cama por las noches después de cenar, me voy a mi cuarto y apago la luz, mis padres se deben pensar que soy muy dormilón porque no protesto nada. Me meto en la cama y cuando se piensan que me he dormido, saco mi linterna y mi libro y me paso leyendo mucho rato. Creo que no he terminado ningún libro y me quedo dormido siempre.

Tengo montones de cuentos y libros que hay por casa, los cambio con los amigos y algunos me los baja papá en su tablet. Los empiezo a leer y rápidamente me transporto a mundos de fantasía imaginarios, a islas con tesoros o grandes escenarios donde soy un rey vikingo o un emperador romano, me suceden de verdad grandes historias que salvo el principio nada tienen que ver con el libro que estoy leyendo.

Es como si el libro me absorbiera y esta capacidad que tengo yo para viajar en el tiempo me transportara a mundos fantásticos, os aseguro que he encontrado tesoros piratas, yo fui el que junto a un amigo mío regordete atacamos los molinos de viento en la mancha, y yo también el que junto a mis amigos robábamos en las calles de Londres para un tal Fagin. Yo fui aquel niño que encontraron en la India después de haber sido criado por los lobos, he estado en Nepal con los lamas, en las selvas amazónicas descubriendo nuevos mundos, eso sí aquí me tocó nada más que fregar la cubierta del barco porque iba de grumete, pero estuve allí y conseguí volver antes de que los caníbales se comieran al jefe.

He sido hobbit y orco, le sisaba de todo a mi amo ciego en Tormes, volé en globo alrededor del mundo y viajé al centro de la tierra. Me he enfrentado a magos y brujas, he sido rey en Narnia y esclavo en las plantaciones de algodón en Alabama. Bailarín en el Royal Albert Hall y cantante en un coro durante la gran guerra. Preso con mi pijama de rayas y ayudante de un domador en un circo ambulante, viajé con Anibal y hasta con Atila, seguí la ruta de la seda y llegué junto con mis padres a Cuenca.

Los libros me han llevado a tantos y tantos sitios que ahora creo que he vivido mil vidas. Quizás en el colegio podrían recomendar alguno bueno, porque el libro del buen amor o el cantar del mio cid no hay quien los sufra o que tristeza con adiós cordera u otras piedras que recomiendan, claro luego me suspenden en lengua, mecachis.

¿Quién soy yo?

Hola, me llamo Manolo, nací el 24 de agosto de 2010, tengo ocho años, puede ser chocante ya que hoy es día 17 de enero de 2012 y debería tener uno y medio, pero aquí estoy en el colegio en tercero de primaria e intentando escribir una redacción sobre ¿quién soy yo? De entrada me van a suspender en matemáticas por este problema con mi edad, pero recuerdo nítidamente cuando nací, lo primero que dije fué “ya estoy aquí” aunque tengo recuerdos anteriores de antes de nacer con mi blackberry, aunque no lo digo para que no piensen que estoy loco.

Tengo la sensación de ser un chico raro, vivo a saltos y no siempre he sido yo mismo tal como me conozco, he tenido cuatro años, pero no recuerdo haber tenido tres, creo incluso haber sido mayor y tener problemas de mayor. Sinceramente tengo un poco de lío y me cuesta mucho decir quien soy. Mis papás siempre están ahí, mi hermana mayor, Veva, no siempre estuvo, de echo me enteré que estaba cuando tenía yo un año, es cuatro años mayor que yo. Jesús mi médico, el médico de mi hij@, siempre aparece y no lo entiendo, no soy un chico enfermo, ni siquiera mis padres son de esos que están todo el día en el pediatra, hemos ido lo justo a las revisiones y mis pequeños accidentes, pero siempre aparece de una u otra forma. Es amigo mío, me gusta decir que es mi amigo y aunque a mamá no le gustó, tiene un perro precioso que también se llama Manolo.

Pienso que mi vida es muy interesante y que lo será mucho más en un futuro, pero no puedo contar a mis amigos nada de esto porque pensarían que soy un mentiroso o que estoy tonto, de hecho esta redacción ahora que lo pienso no la puedo hacer pública, se enteraría todo el mundo. Mejor la rompo……

“Manolo dame tu redacción” lo siento seño, es que no se quién soy y no se como ponerlo. “Vale, pues vas al despacho de la directora y se lo explicas a ella, que yo no puedo contigo” Jo, otra vez me han castigado, llamarán a mis padres, les hablaran de un tratamiento especial, de llevarme a un psicólogo. No, si al final seré carne de psiquiatra, Veréis.

Falta uno

Caminaba hoy de vuelta a casa después de salir del instituto, no me apetecía mucho ir con los amigos y decidí volver solo. No se tarda mucho a casa, el pueblo es pequeño, pero hoy iba despacio dando patadas a piedras y latas que por el suelo encontraba. Un grupo de amigos me llaman desde el otro lado de la carretera pero les digo que no voy a jugar, me voy para casa.

Falta uno.

El día ha sido complicado es un primer día después de las vacaciones de navidad, hemos pasado nochebuena todos juntos, en nochevieja a Veva la dejaron salir toda la noche y es que ya tiene 16 años, la noche de reyes fue especial yo todavía me lo quiero creer y me hace igual de ilusión que hace años cuando me engañaban. Todos los días salíamos los amigos al parque a  sentarnos y hablar, a jugar, a pasear, a compartir juegos con los móviles, lo normal en un niño de 12 años.

Falta uno.

Según voy avanzando se hace de noche y es que en invierno se pone el sol muy pronto, entre las sombraluces de las farolas que se encienden y el sol en su puesta, creo ver por mi acera acercandose a Jesús, mi médico, el médico de mi hij@, va cabizbajo, camina despacio, va pensando en sus cosas, se cruza conmigo y no me dice nada, no es normal siempre tiene una palabra aunque vaya deprisa, algo pasa. ¡eh Jesús! ¿no me saludas? ¡Ah perdona Manolo iba despistado!, me contesta. ¿Te puedo preguntar una cosa?. Claro, dime. Es que estoy triste porque falta uno.

Un poco más adelante hay un banco y Jesús me echa la mano por encima y me acompaña a sentar. No lo entiendo, le digo, no entiendo por qué un niño de 12 años salta desde una terraza, no entiendo por qué Jose quería morir. Papá dice que debió sentir un dolor de cabeza muy fuerte y que todo se oscureció, no sé quizás la rabia o el enfado con sus padres le llevó a eso para fastidiarles.

“¿Eso crees amigo Manolo? No sé lo que ocurre en la cabeza de un chico que tiene toda la vida por delante para decidir que ya no hay salida. Los adolescentes sois tipos raros.”

Si era un chico raro, muy callado siempre parecía triste, jugaba bien al fútbol. Por cierto ahora caigo que nos hemos quedado sin portero. Creo que jamas le vimos reír, en fiestas le hicieron beber un cubata a ver si se alegraba y se quedó dormido. Le echaré de menos.

Un kilo de polvorones

Esto de las navidades con tantas fiestas y reuniones familiares está socavando mi integridad. Aquí me veo postrado en mi cuna, llevo dos días vomitando polvorones y turrón del blando. Papá y mamá no dejan de discutir, bueno mejor dicho mamá no deja de regañar a papá, el calla porque en realidad tuvo la culpa.

Con un año de edad que tengo soy un bebé muy autónomo y avanzado, ya os lo he contado, camino a la perfección, mastico cualquier cosa y tengo algo muy subido que mamá dice que se llama “ego”, pero eso no lo encuentro por ningún sitio y no se lo que es, pero si mamá lo dice tiene que tener razón. El caso es que en la cena de nochevieja la abuela sacó polvorones y turrón y cuando se despistaron cogí uno por probar que tal estaban y me gustarón, lo desenvolví con cuidado y me lo comí, entonces empezó la discusión, yo pensé que era porque había manchado mucho y se había llenado todo de migas. Estaba muy bueno y como todos se reían mucho cuando tuve ocasión pillé otro, esta vez con más cuidado para no manchar nada, pero es imposible se deshacía todo, así que otra vez la regañina a papá por no cuidarme y a mi por glotón.

Ya era muy tarde y ellos empezaron a comer uvas y beber cava, no me dieron ni una uva y por supuesto yo no tomo alcohol porque voy a ser un deportista en el futuro y los deportistas de élite no van a discotecas ni beben. Yo me aburría y cuando no se daban cuenta cogí dos de turrón, tres polvorones y dos de mazapán, me lo guarde en un bolsillo y me lo llevé a mi cuarto, papá cantaba con mis tios y no me vió y mamá estaba en la cocina con la abuela.

Me zampé todo salvo las migas que no hay manera con ellas, se caen sin poder controlarlas, intenté limpiarlas y cogí una esponja mojada que había en la bañera, restregué bien pero de la alfombra no se iban las puñeteras migas. Al cabo de un rato creo que me quedé dormido en la alfombra.

Creo que le voy a pedir a los reyes un estómago nuevo, este ya no me sirve, que pena solo me ha durado un año, mamá entre gruñidos me da teta poco a poco que es lo único que admiten mis pobres tripas. Papá me mira de reojo, preocupado, me ofrece un líquido raro que ha comprado en la farmacia, pero yo prefiero a mamá.

Espero que el día de reyes no haya polvorones, no puedo ni verlos, me dan arcadas nada más pensarlo, pero he oído hablar de algo que llaman roscón de reyes con nata, habrá que probarlo, si no me dan, siempre habrá un despiste, pobre papá es vulnerable.

Esto es otro resumen del año (los olvidados)

El pasado día 29 publiqué un artículo como todos hacemos a final de año, intentando resumir que fue lo más importante del año, para mi obviamente. El artículo tenía su ironía en el título Esto es otro resumen del año, otro más, uno más de los muchos que se pueden leer estos días. Os conté como había sentido yo mi año blogosférico. Pero hoy releyendo, me di cuenta que faltaba algo, me había olvidado de algo. ¿Qué podía ser? Aparentemente esta todo, mis satisfacciones, mis amigos, mis éxitos. Mis fracasos no los voy a poner, evidente, pero algo hay en ese artículo que no aparece.

Claro, había caído en lo mismo que cae todo el mundo, había olvidado a Los Olvidados, esos niños que no existen, mineritos del Centro y sur de américa, muertos por la hambruna en África, trabajadores de la prostitución en el sudeste asiático, niños de la guerra en tantos y tantos lugares olvidados, niños de la calle en la india, enfermos de epidemias heredadas, sida, paludismo, enfermedad del sueño, tuberculosis.

De todos ellos quiero acordarme y haceros recordar en este último día del año.

Los que me seguís sabréis que este año inicié una serie que intento que sea periódica, pero me duele tanto escribirla que no encuentro momento. Por ahora dos artículos Mtoto y Minerito, historias de Otros Manolos, porque Manolo es un privilegiado que vive en el centro del mundo rico, hay otros Manolos olvidados, a ellos dedico hoy mi pensamiento y prometo que habrá más para obligarme a recordar que no estamos solos, que hay muchos Olvidados.

Mi regalo de navidad

Papa Noel me ha traído una play station de esas de última generación con muchos gigas y varios juegos, vale que tengo seis meses, pero papá piensa que puede ser muy útil para mi desarrollo y estimulación de nuevas habilidades, me está enseñando dibujos y películas, además tiene una música que siempre me quedo dormido. Se ve que le gusta mucho mi regalo y yo se lo presto de vez en cuando. Mamá no parece de la misma opinión y el otro día mientras me daba de comer una cosa nueva que llama puré, le escuche que discutía con papá de la idoneidad del regalo, que se iba a quejar a papa noel, que iba a pedir ella para reyes no se qué, que si había que planchar, que si la lavadora, al final se enfadó y le dio mi cuchara para que intentara hacerme tragar el nuevo invento culinario.

Yo prefiero teta, pero mi amigo Jesús, el médico de mi hij@ le ha recomendado que ya con seis meses debería empezar a tomar otras cosas, como verdura, carne, fruta, cereales. Me voy a poner como un zurullo si tengo que comerme todo eso, así que he decidido seguir con mi dieta de leche que está mucho más rica. Papa viene otra vez al ataque con un artefacto parecido a mi cuchara, pero de forma rara como torcida, dice que es el último invento, lo llena de puré y me lo mete en la boca, ¡¡que me ahogo, será bruto!! Saco la lengua y hago pedorretas, no me gusta nada, esta raro, no sabe a leche, ¿como pretenderá que me trague eso si no está líquido? cierro la boca y giro la cabeza, soy más listo que él, no creo que consiga nada. Insiste ahora intentando engañarme con el chupete, se cree que soy tonto, ya me engaño ayer pero hoy no cuela. Llevamos media hora y papá esta desesperado, yo aguanto perfectamente, tengo mucho hambre pero se que ahora vendrá mamá y me dará teta cuando este pesado decida rendirse.

Por allí veo a mamá que viene de la cocina, debo reconocer que me gusta mucho la teta, pero como cocinera deja mucho que desear. Dice que se va a apuntar a un grupo de facebook de la thermomix, que no se lo que es pero que le va a ayudar mucho para hacer los purés, eso espero porque sino esta guerra puede durar mucho, si los purés estuvieran buenos y supieran a leche pues todavía podría probar, o por lo menos estuvieran más líquidos sin tantos tropezones. Ya llega, voy a llorar un ratito a ver si se apiada de mi y me da de comer de una vez. Buuuuuuuaaaaa……

El padre de Manolo

Recuerdo cuando era pequeño, muy pequeño, que mi padre fumaba, algún problema nos dio y ya os lo conté aquí, le recuerdo fumando hasta los cuatro años, se que lo hacía a escondidas para que no le viera, pero todavía olía a humo, después no se cuando debió dejar de fumar porque el olor cambió a ese horroroso aroma de “o de colón” que le regaló mi madre, se debe poner un bote diario.

Ahora papá dice eso de “uy que rica está la comida” o “que sabrosa esta salsa” se queja cuando alguien le fuma al lado y sobre todo ya no tose por las mañanas que antes me despertaba. Yo me encuentro mucho mejor de la tos también y no se me han vuelto a repetir las crisis de broncoespasmo, creo que hemos mejorado todos.

Como hijo también tiene sus inconvenientes, antes siempre íbamos en coche a todas partes, en casa de mis amigos subíamos en ascensor, ahora me hace subir por las escaleras y más de un día me hace salir a correr con él, es vergonzoso para un niño de doce años. Soy un futbolista y de los buenos, mantengo un entrenamiento tres veces por semana y pretende ganarme, es bochornoso, termina asfixiado, un día le va a dar algo, pero lo sigue intentando, yo no pienso dejarle ganar nunca, me parece humillarle innecesariamente. Mamá también viene a correr y hay que reconocer que lo hace bastante bien, pero cuando nota que papá se ha picado, se enfada y ya no corre. No tiene espíritu competitivo.

Esta mañana hacía mucho frío y hemos salido como los últimos domingos a hacer una vueltas por el pueblo, calienta correctamente, mientras yo aprovecho para mandar unos mensajes en el tuenti a los amigos, diciendo que estoy en casa de los abuelos o en otro sitio lejos para que no salgan a mirar y reírse de mi.

Llevábamos quince minutos corriendo cuando a mi padre le ha dado un tirón en el gemelo y se ha tirado por los suelos, estamos en un prado cercano y por aquí no pasa nadie. Dice que nota como si le hubieran tirado una piedra, eso es una rotura muscular típica, duele mucho y no podrá caminar. Pues yo en brazos no le llevo. Es domingo mi médico no estará y además no le vale a él, tendremos que llevarle al geriatra, jejeje. Podría llamar al 112 pero tampoco es para tanto unos días de reposo y se le pasará. Podría llamar a mamá pero la bronca va a ser segura, dirá que nos habíamos picado, que habíamos forzado, que es un inconsciente, que no puede competir conmigo, que si un día un infarto…..

Vamos a tranquilizarle un poco que se está alterando demasiado. Es autónomo, no se puede poner de baja, le ha entrado diarrea verbal, yo que sé lo que está diciendo, total por una roturilla de nada. Vi en el fútbol en un partido de padres contra hijos que a un “abuelete” se le rompió también, así que le voy a hacer lo mismo, le ato la cinta del pelo insufrible que lleva a la altura de la lesión y venga, caminando poco a poco a casa. Se pondrá hielo, reposo y a quejarse menos. Es que hay padres muy blandengues y si uno no decide……

Yo no he sido

Voy a hacer un bocadillo de hermana. Le pongo un poco de mantequilla por aquí, bien de mermelada de fresa, una buena rebanada de pan de molde y seguro que mi hermana quedará muy bien. He conseguido que no se despertara ahora me voy sigiloso me meto otra vez en la cama y seguro que no se enteran quien ha sido. Veva se pensará que ha sido ella sola, como es sonámbula y se levanta por las noches, será facil sembrar la duda.

“Mamaaaaaá, mira lo que me ha hecho Manolo” Vaya, será chivata, ¿como lo habrá sabido? ahora castigado todo el día. Me voy a encerrar en el baño para que no me pillen, con dos años que tengo me cuesta llegar al cerrojo pero casi, casi, casi….ya lo conseguí. Aquí no podrán encontrarme, Veva vendrá furiosa, mamá no me regañará porque sino no llega al trabajo a tiempo si me tiene que dar la charla, pero me castigará a todo y papá estará desayunando para salir corriendo, pero nos tiene que llevar al cole y yo estoy aquí encerrado y en pijama todavía.

Demasiado silencio, me estoy aburriendo aquí en el baño. Anda mira, el váter no ha funcionado y se ha quedado con agua en el fondo, tiraré de la cadena, nada que no se va, se queda agua en el fondo siempre. Utilizaré mi zapato para sacar el agua esto hay que arreglarlo, lleno el zapato y lo tiro fuera, lo vuelvo a llenar y lo saco, pero sigue sin vaciarse, de donde vendrá el agua, meteré la mano porque no entiendo de donde……. ¡Ay! creo que se me ha atascado la mano, no puedo sacarla.

Que situación más humillante, aquí encerrado en el baño con la mano dentro del váter sin poder sacarla, a saber que tipo de bicho habrá al otro lado. El suelo esta todo encharcado, la puerta cerrada con el cerrojo, Veva estará como una fiera buscándome, mamá y papá a punto de perder los pocos nervios que les quedan. Diré que el monstruo que atacó a mi hermana luego vino a por mi, me encerro en el baño e intento arrastrarme por las alcantarillas y yo me defendí, porque lo que más quiero en este mundo es a mi familia. A ver si cuela.

“Manolo, sal de ahí ahora mismo” ¡Ya!, ¡que más quisiera yo!….