Niño, abrígate que hace frío

Mamá y bebe polar
Originalmente publicado en el Huffington Post el dos de diciembre del 2013 con el título de Hace frío, tengo tos 

Me siento ante el ordenador para intentar sobrehilar unas frases y que parezcan un artículo. Me acecha el síndrome de la hoja en blanco desde hace un tiempo y no tengo la fuerza de voluntad necesaria para encontrar un escondrijo en mi cerebro en este momento que me encuentro en terapia de desintoxicación de redes sociales.

Soy médico, trabajo como pediatra y debería limitarme a escribir sobre mocos y toses, algo de alimentación infantil y un-poco-no-demasiado de educación o crianza desde el punto de vista de lo saludable. Es fácil, es lo que me viene a la cabeza una y otra vez, podría llenar folios y folios, pero de eso ya he escrito.

En estos días de primeros fríos emerge como una obsesión el abrigarse bien y no digamos el abrigar a nuestros pobres herederos, que aparecen forrados con capas y capas de ropa que impiden toda actividad, crucificando su estampa.

A parte del necesario pañal, se le enfunda con un body de manga larga, o dos que uno a veces no cierra bien, leotardos bien abrigaditos y gruesos que las piernas son muy sensibles, calcetín de colores vistosos encima porque los leotardos suelen venir en aburridos blancos o grises, pantalón de pana gruesa o forro polar no sea que pudiera entrar una brizna de aire helador. Zapato ortopédico o bota de pocero alta para que no se constipen los pies. Camiseta de fibra térmica de manga larga que sea un poco amplia para que se meta debajo de los leotardos y el pantalón, bien remetidos que luego la tripa podría coger una gastroenteritis. Un jersey de cuello alto para que abrigue bien la garganta que los virus ya se sabe que entran por los pies y por el cuello. El polar encima para hacer un todo de abrigo y para finalizar y no sobrecargar si el nene es pequeño un mono nórdico y si es mayorcito un plumas, con capucha ambos. No olvidar y esto es muy importante antes de cerrar, el poner el verdugo para abrigar bien las orejas lo primero, luego subir la capucha del polar y después la capucha del plumas, cerrar bien y ya tenemos un mojón de niño que no puede moverse.

Gracias a todo este aditamento el niño inmovilizado no gasta energías por lo que la comida irá directamente a engrosar la grasa circundante, que unido a su estática actitud serán factores determinantes de obesidad y riesgo cardiovascular futuro.

El niño, o lo que queda de él, comenzará a sudar por todo su aquel, comenzando por sus partes íntimas y preciadas que llevan cinco capas encima, recordemos: pañal de plástico, uno o dos bodys, leotardos y pantalón de pana, para no ser menos el muchacho, encima se mea calentito, con lo que aquello adquiere una temperatura que a parte de irritar su delicada piel, va a dejarlo estéril de por vida, porque se le cocerán los testículos, inutilizando las células madre productoras de espermatozoides. El eunuco en potencia, al faltar sus preciadas hormonas desarrollará por esta vía también una obesidad hormonal en abdomen y una pilila pequeñita. Las féminas no se escapan del problema ya que al sudarles la vagina (qué fino que me ha quedado) sufrirán graves irritaciones e infecciones por hongos de todo tipo, incluso moho por la humedad.

El exceso de temperatura corporal hará que sude el niño o niña haciendo trabajar en exceso a las glándulas sudoríparas que se pondrán coloradas y darán aspecto de granitos por todo el cuerpo. Las pérdidas de líquido importantes deshidratan al desgraciado, que como primer síntoma empezará a tener las mucosas respiratorias secas y esto provocará que aparezca el mal de estos días, la maldición satánica por excelencia, la TOS.

Esto genera dos problemas importantes, por un lado la mamá piensa que lo ha hecho mal, que a pesar de todos sus esfuerzos el bebé lastimero y delicaducho se le vuelto a constipar, por lo que tenderá a sacar la bufanda de lana para taparle la boca. Asfixiado y con hilos de lana en la tráquea el niño tose más y se desata el drama “se le habrá bajado al pecho”… ¡Al pediatra!

Aquí viene el segundo problema generado. Acude a la consulta abarrotada del incauto médico con el niño mojón, que por si no fuera poco por el camino se ha hecho caca encima. Entra y dice: vengo a que lo osculte, parece que tiene una tos fea. Entonces por la cabeza del profesional aparecen ideas suicidas unas veces y homicidas otras, mientras la mamá quita una y otra capa de ropa del bebé, siempre pensando que el tiempo es proporcional al que tendrá que usar para volver a ponérselo. En este momento podría darse que también esté el padre y diga aquello de ¿quieres que te ayude cariño? y el pediatra rápidamente contesta: ¡NO! Tú estate quieto ahí. Sabe que un papá primerizo es torpe por naturaleza y sería bueno acabar con esto antes de la hora de la cena.

Una inquietante derivada de la tos producida por estas causas es la tentación de utilizar un jarabe. El jarabe es útil para acabar rápido en la consulta, largas una receta y solucionado. Que si tienes que explicar que no le abrigue tanto, que le dé líquidos, que a lo sumo son procesos limitados, etc. lleva mucho tiempo y a veces cuesta discutir con los padres, que quieren una solución ya y a ser posible que pase por el seguro.

Pero sigamos con la historia. El jarabe en cuestión, bien recetado por el profesional benevolente o bien comprado directamente en la farmacia, o incluso rebuscado en el botiquín de casa que seguro queda algo del que usó el abuelo la semana pasada, tendrá también sus efectos sobre el niño. Nada de dejar de toser, porque el niño sigue deshidratado gracias a que al estar enfermo lo han aislado en casa y han subido la calefacción para que no empeore: los 28 o 29 grados del interior de su habitación, más las mantas, sábana fantasma, saco de dormir térmico y no sé qué más cosas están consiguiendo que al niño se le pongan los ojos saltones y blancos como a los pescados cocidos.

Pronto el niño vomitará con el regocijo de los padres porque ya está echando las flemas. Pues no, el pobre piltrafilla ahora además tiene una gastritis que le ha producido el cubalibre en forma de inútil y a veces peligroso jarabe alcohólico que le están dando y se está complicando su deshidratación. Dentro de poco le subirá la fiebre para proteger el cerebro y equilibrar la temperatura corporal, pero esto será interpretado como una complicación infecciosa y se le añadirá antibiótico por si acaso. Y seguimos la ruleta de la desfortuna porque ahora nuestro peque tiene diarrea debido a que el antibiótico arrasó su flora intestinal y su cagalera aumenta su deshidratación. Esto se pone feo.

De pronto alguien dice: hay que darle agua. ¡Bien, por fin algo de cordura!

El agua repondrá las pérdidas, refrescará el organismo y las mucosas respiratorias volverán a estar brillantes y tersas cual culito de niño no abrigado en exceso.

La tos cede.

Y yo sigo con mi problema, sin saber de qué escribir. Todo esto ya lo había dicho antes el año pasado, y el anterior, y el otro, y el otro.

Fotoprotección o fotoobsesión, a mi niño le ha dado un rayo de sol

pieles

La fotoprotección o protección contra la luz y los rayos solares vuelve a la palestra ahora que parece que ya nos metemos de lleno en la primavera y estamos a las puertas de un tórrido verano. En los últimos años ha habido una gran concienciación sobre el tema y creo que está bien porque los casos de melanoma aumentan y la capa de ozono protectora se desmorona, pero no solo eso, también las partículas diesel se adhieren a nuestra piel, ataques de radiaciones no solo solares sino extraplanetarias, conjuras de catastrofes y yo que se que otras amenazas nos acechan para conseguir destruir la delicada piel de los niños.

Creo que todos sabemos apreciar un buen entrecot, chuleton o turnedó bien hecho. ¿Qué se llama bien hecho? pues que adquiera por fuera un color tostado y por dentro quede prácticamente sin hacer. Ya, ya, habrá gentes que dirán que lo quieren muy pasado, pero eso es estropear la carne. El punto justo es para que no sangre.

Pues bien, visto lo gastronómico y sin perder la comparativa pasemos a ver la piel del tierno infante como si de unas chuletas de lechal se trataran. Cierto que es lechal, no carne de buey adulto y aquí el hecho de ponerlas al fuego durante el mismo poco tiempo que al filetón nos llevaría a achicharrar la tierna y blanca carne. Habrá que reducir el fuego y disminuir drásticamente el tiempo de exposición, pero si evitamos hasta el último grado de temperatura en la parrilla, la carne quedará cruda y no apta para el paladar.chuleton

No es que esté pensando en cocinarme a un crío, no, pero valga la comparación para recordar que el moreno de la piel es uno de los mejores protectores solares que se han inventado, y es así porque lo ha inventado la naturaleza y la evolución, que ha hecho que en el Africa abrasada por el sol sus habitantes luzcan un moreno intenso, sin necesidad de  cremas. Nosotros no somos africanos, salvo los canarios, pero podemos distinguir en nuestro suelo patrio varios tipos de pieles entre la mediterranea más oscura o “arabe” y la rosacea o “giri”.

Sobre las pieles blancas que cuando toman el sol pasan directamente a rosa, no hay nada que hacer, camiseta, gorra y gafas y apuntarse a la emigración nordica como mucho. Sobre la piel más tostada los primeros rayos primaverales y el parque con los niños hace que la piel vaya tomando un tono más oscuro, más moreno que hace que proteja de los rayos del sol, preparándonos así para los rigores del verano.

Desde tiempos ancestrales el hombre aprendió a huir del sol cuando pega “la caló”, se refugiaba en cuevas, granjas de verano, palacetes de recreo, fincas en la sierra o en el chiringuito de la playa, que para eso está. No se quien confundió al ser humano para que se tumbara al sol en las playas, llenándose de arena hasta los lugares más recónditos de la anatomía y sofriendose como chuletón en el infierno. Pues bien, mis respetos a tamaña costumbre, pero pónganse cremas protectoras para este fin, por favor.

Qué me perdonen dermatólogos vendedores de cremas y ópticos y oftalmólogos vendedores de gafas solares, pero pienso que las cosas deben ir en su justa medida, intentemos no dejarnos arrastrar por la sociedad consumista donde todo tiene que tener una solución a poder ser pediátrica o médica, no. El moreno también existe y las cremas habrá que reservarlas para su momento, por ahora salida al parque y disfrutar de los niños sin embadurnarlos de factor 50 que se os van a quedar lechales de por vida.

Piscinas peligrosas para niños

Estamos aquí de vacaciones sesteando papá y yo, acabamos de terminar de comer y nos gusta sentarnos un rato en el sillón del jardín, yo me pongo en la barriga de papá que sólo tengo 11 meses y se está muy blandito, estamos leyendo el periódico.

Nosotros somos del Atleti ya os lo he contado más de una vez, pero ahora estamos muy contentos aunque sea otro equipo el que ha ganado a todo el mundo, el Atleti no jugaba, somos los mejores y lo celebramos ayer con los abuelos y unos vecinos que se comieron todos los panchitos. En el ipad estamos viendo todas las fotos, nosotros leemos el periódico en el tablet por supuesto, ya vimos el otro día los artículos de mi amigo Jesús, el médico de mi hij@ que ahora escribe en el Huffington Post, es un periódico que se ve en internet.

Le llama la atención una noticia que aparece y llama a voces a mamá para contársela, mira cariño aquí pone que la segunda causa de muerte infantil es el ahogamiento en las piscinas y que ocurre además en el primer día de vacaciones. Lo denuncian los pediatras de Andalucía.

Esto me ha impresionado, resulta que el primer día de vacaciones como los niños somos así de trastos, sin darnos cuenta nos caemos al agua y nos ahogamos. Pues en mi caso no va a pasar, me bajo al suelo a gatear un ratito, voy a ver nuestra piscina si cumple con la normativa de seguridad vigente. Estate por aquí Manolo no te alejes, me dice mi padre mientras sigue con la prensa digital, le oigo decir algo de unos incendios en Valencia y que Mariano no va, eso no lo he entendido.

Él sigue a lo suyo, mamá está dentro de casa y yo voy acercándome a la piscina, de momento todo parece en orden, tiene una valla protectora para que no se cuele el perro, pero como no tenemos perro está la puerta abierta, vamos a ver qué hay dentro. Es muy grande y bonita, la ducha gotea un poco, luego habrá que venir con una herramienta para que no pierda. Varias hamacas alrededor y la toalla del abuelo que se la ha dejado extendida en el césped, está llena de hormigas verás cuando venga, se lo van a comer.

El borde de la piscina es de piedra, en la otra esquina hay una escalera para bajar al agua, por aquí es donde el primo se tira de cabeza, voy a asegurarme que esté todo bien no sea que pueda ocurrir un accidente, no llego a tocar el agua está más abajo. Yo ya sé nadar voy a la piscina de la escuela desde los 6 meses. Seguro que está calentita. De repente noto que alguien me coge por la tripa y me levanta, Manolo ¿estás tonto o qué? me susurra mi padre, quieres buscarme la ruina con tu madre. Ven aquí que vamos a seguir con los diarios y calladito te quiero ver. ¡¡Nada cariño aquí todo bien, estamos mirando la piscina, anda que tu padre, mira que dejarse la toalla!!.

Los leotardos

Desconozco la historia de los leotardos pero confío que sean anteriores al uso que hacen de ellos los superheroes. Ponerse los calzoncillos encima de los leotardos como hizo en su tiempo superman ha sido imitado hasta la saciedad. No creo que sea sano.

En nuestros días nuestros superheroes infantiles, es decir nuestros hijos cuando van a la escuela infantil, han adoptado el uso de leotardos. Ahora los llevan encima del pañal y del body, camiseta que se abrocha por de bajo del culo y que frecuentemente roza con los corchetes que porta.

Por encima de los leotardos gruesos y pretos se colocan los pantalones, que como son para el invierno se deben de llevar gruesos también, a poder ser de pana aunque esté de capa caída, después de que la pana socialista fuera sobreutilizada en los años ochenta.

En el mejor de los casos son entre 5 y 7 cm en cuatro capas, una de aislante plástico y celulósico y tres más de algodón, lana y pana, digo en el mejor de los casos porque habrá que añadir la humedad y pastosidad generada por las emisiones naturales del bebé, que al salir con el calor corporal interno contribuyen a aumentar la temperatura de la zona. De esta forma se consigue una atmosfera calurosa e irrespirable donde la dermis y epidermis sufren un azote térmico.

La zona a abrigar es especial sobre todo en los niños, la bolsa escrotal así llamada, alberga los dos testículos y además está el pene infantil, organos que en un futuro pretenden ser reproductores y que en contra de lo que ocurre en las niñas son organos externos. ¿Por qué son externos?¿Qué necesidad hay de llevarlos colgando? Pues muy sencillo, la temperatura interna del abdomen es alta y los testículos para funcionar correctamente necesitan menos temperatura y el homo sapiens y seguro antes los neandertales o incluso el homo antecesor descubrió que llevandolos al aire y más fresquitos se reproducía mejor. Hemos olvidado lo aprendido en los ancestros y nuestra cultura milenaria se agosta.

Con la imagen de superman en calzoncillos y con esos leotardos entallados, seguro que a algún conspirador vendedor de remedios para la esterilidad y el hipofuncionamiento masculino, ideó el uso de los leotardos en la más tierna infancia, con el fin de sobrecalentar una zona que debería ir fresca para su buen uso.

En los niños y niñas más mayorcitos la superposición de capas es un claro impedimento para su autonomía y capacidad de vestimenta rápida ante emergencias evacuatorias. Creo que los leotrardos son un arma de destrucción de nuestra especie, ideada por algún malvado paranoico que intenta aniquilarnos produciendo una especie esteril y comenzando con los más pequeños e indefensos de la especie, que no tienen la capacidad de revelarse e indignarse gritando a los cuatro vientos.

¡¡¡No a los leotardos, no a los verdugos !!!

¿Donde esta el defensor del menor en estos casos?

Corte de digestión

Dice hoy el telediario que ha muerto un niño ahogado en una piscina por un “corte de digestión” que hay que esperar a hacer la digestión para luego bañarse. Tópicos y dichos no exactos. Analicemos.

El termino correcto del niño o adulto que sufre un shock al entrar en el agua y se ahoga es Hidrocución. Así que hablaremos de hidrocución y no corte de digestión, porque la digestión se puede cortar, si, se para por un susto, por encontrarse una cucaracha en la lechuga, u otras escabrosas situaciones, pero nadie se muere por eso. Pueden ocurrir dos cosas que siga la digestión donde se dejó o que se vomite y se acabó el problema.

La hidrocución es básicamente un choque de temperaturas, si nos hemos puesto hasta las trancas de comer, estamos tomando el sol en la playa o la piscina y de repente con la piel más que caliente nos tiramos al agua fría, nos puede dar un pasmo, perder el conocimiento y glu, glu, glu. Lo mismo ocurre si hemos estado haciendo deporte o jugando a las palas con los chicos, todo sudorosos por el calor de agosto nos metemos corriendo en el mar, bien al fondo para descansar de los niños y surge el problema de nuevo. Así que la comida puede ayudar pero no es lo único.

¿Como evitarlo? Pues como siempre, haciendo las cosas con cabeza y sentido común. Estamos recien comidos o acalorados, o el niño lleva dos horas al sol, pues lo primero bajarle la temperatura corporal, refrescar brazos, piernas, cuello y poco a poco todo el cuerpo, y luego meternos en el agua poco a poco y permanecer un rato donde no cubre que también se puede jugar allí.

A la más mínima sensación de encontrarse raro, mareado, con nauseas o visión borrosa salir lo más rápido posible y pedir ayuda.

El guardar y hacer guardar dos horas de digestión puede ser contraproducente si las aprovechamos para tomar el sol, jugar una partidita de tenis con los niños, o achicharrarnos haciendo castillos de arena y luego a la voz de “tonto el último” nos adentramos en el mar.

No hay porque sufrir el castigo de la espera pero al entrar al agua con prudencia.

Curso de Pediatría de la Aepap

Acabó el curso anual de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, en su octava edición se ha superado a las anteriores en cuanto a calidad de las ponencias, número de asistentes y satisfacción general. Se han oído asuntos muy novedosos y también se han recordado otros que son preocupación general de los pediatras de atención primaria.

Este curso no es un congreso médico al uso, no hay grandes eventos ni comilonas, ni viajes exóticos pagados por la industria farmacéutica, ciencia pura y dura, jueves de tres a nueve, viernes 12 horas seguidas y el sábado de nueve a 2 sin levantarse, tan solo para un café con croisan. Comida el viernes sí dieron, criticada por poco saludable,”Meli meló con foie grass con extracto de pasión y gelatina de miel y limón” o sea un taco fuagras de cuarto kilo con una salsita en la esquina. Pero bueno esto es una anécdota, comida rápida y vuelta a la escuela.

Una crítica, el colectivo pediátrico como tal está en las cavernas informáticas, la sociedad de la infromación se creen que es leer el periódico. La foto es de la zona Wifi en plena hora punta, vacía, en las sesiones ni un solo ipad, un ordenador portátil de mi amigo Rubén, y android contados con una mano, Varios aifon con carcasa rosa para uso del wathsapp, y poco más. El intento de tuitear la sesión bajo el hastag de #aepap8 quedó en no más de 50 tuits los tres días, de 3 fricazos el citado Rubén, Javier Blanco (sin blog conocido) y un servidor de ustedes, más algún retuiteo de gentes interesadas.

Se vuelve a poner de manifiesto la utilidad o no de las revisiones del niño sano, ahora Programa de Salud Infantil, eso que nos lleva casi el 40% de nuestro tiempo en consulta para visitar una y otra vez a los niños que son sanos y que nos esforzamos en medir y pesar, si puede o debe comer esto o lo otro y “controlar” la evolución del bebe, para deciros a vosotros padres que tenéis un primor de niño. ¿Cuantas revisiones hay que hacer en la vida del infante?¿Quién las debe hacer el pediatra o la enfermera, ambos o ninguno? Es mejor pesar todas las semanas durante los primeros meses o solo crea ansiedad. ¿Hay que mirar las caderas en cada revisión? etc.. igual con tantos aspectos. Un ejemplo, sabemos que el cribado rutinario de la escoliosis (desvío de columna) en el preadolescente es nefasto porque genera más problemas que beneficio. Chequear una y otra vez las habilidades del bebe no tiene ningún valor, porque generalmente son los padres los primeros en darse cuenta y consultan por ello. El niño no ve, el niño no oye, el niño le notamos raro, si esto ocurre quien espera a la revisión del año que viene para comentarlo con su pediatra, no será urgente, vale, se pide cita y se valora junto con el médico.

¿Quién atiende mejor, coste-beneficio, el pediatra o la enfermera? parece ser que la enfermera, dedica más tiempo, aunque pide más pruebas, genera más satisfacción, también su sueldo es menor.

Otro tema polémico siempre es el uso y abuso de antibióticos, ¿se puede no tratar las anginas por mucho pus que tengan? pues parecer que sí que evolucionan igual se traten o no, ya veremos con el tiempo.

Colecho sí o no, la evidencia parece indicar que es peligroso en determinados casos, sanitariamente hablando dejando sus bondades o maldades sicológicas o educativas. En obesos, fumadores, bebedores y consumidores de sustancias podría ser un riesgo importante.

Alergias alimentarias y su tratamiento, cuando y como. Otras ponencias del máximo interés y cursos y talleres entre los que destaco alguno como el de casos de urgencias, ginecologia en adolescentes, algo de dermatología, rayos x, vendajes funcionales, bioética, psiquiatría y déficit de atención y sobre todo el que dio Navarro Quesada y Jiménez Alés, Autogestión: bricolage en la consulta. Yo lo subtitularía como el hacer una buena medicina sin sucumbir ante el papeleo, el abuso del hiperdemandante y el abuso de tus jefes.

Un buen sabor de boca, pero mucho por hacer por delante, el año que viene más y mejor y lo mismo se consigue abducir a alguno más para que venga al lado oscuro de la tecnología.

Cuidados desde el nacimiento

Se edita una guía en formato libro y pdf con el atractivo nombre de “Cuidados desde el nacimiento, Recomendaciones basadas en pruebas y buenas prácticas” 111 paginas con todas esas preguntas que nos inquietan a padres y a pediatras. Lo dejo en enlaces en el lateral del blog y desde este enlace, pinchar aquí

Yo lo tengo ya en el escritorio para repasarlo concienzudamente, pero la pinta es muy buena. Una biblia de la prevención en pediatría, lo edita el Ministerio de Sanidad y Politicas Sociales y se puede encontrar en la pagina del grupo Previnfad junto a otros muchos articulos buenos y preventivos.

Seguro que encontráis en él alguna actividad que yo no realizo, pero es que ellos son mucho más listos que yo, y además siempre estoy aprendiendo y reaprendiendo cosas.