Huelga indefinida, me disculparán que no les atienda

La sanidad madrileña está en huelga, protestamos para que no se desmantele un servicio público fundamental, uno de los pilares básicos de la sociedad.

Tú ahora no lo entiendes, es más ni siquiera sabes leer esto, quien lo lee es tu madre o tu padre que lleva más de una hora esperando en la sala y se ha leído ya todos los carteles hasta llegar a este. Se que puedes estar llorando o molesto por la espera pero quiero que tus padres te cuenten que Jesús, tu médico, igual que otros médicos de Madrid están protestando para que en un futuro puedas seguir confiando en él.

Aunque ahora esten enfadados porque no me han encontrado en la consulta como siempre y porque tienen que esperar que un compañero de servicios mínimos le atienda y se acumulen las esperas, tus padres te contarán que Jesús quiere poder seguir mirándose en el espejo por la mañana, quiere poder seguir mirándoles a la cara a ellos, quiere poder seguir mirándote a ti a la cara dentro de unos años cuando lo entiendas y poder decirte que esta sanidad que todavía tenemos la defendimos todos juntos a costa de mucho esfuerzo cuando aquellos donnadie de entonces quisieron ponerla en venta y liquidarla.

Pido disculpas, sinceras disculpas por los trastornos y esperas, por no atender como he hecho siempre, aunque me quitaran un 7% de mi sueldo a primeros de año, aunque no me lo hubieran subido en los últimos 5, aunque no me vayan a pagar la paga de navidad, aunque me hayan aumentado dos horas y media de trabajo semanal por el mismo precio en fin por ser un 30% menos rico (me parece indecente decir, más pobre). Esto no es nada nuevo, seguro que le ha ocurrido igual o peor a tus padres o a algún amigo suyo, pero yo no protesté por ello, ahora protesto y pierdo más dinero, porque quieren quitar algo que es de todos, quieren conseguir hacer negocio con la salud, igual que quieren hacerlo con tu colegio o con la justicia.

Pido disculpas porque no se cuando volveré a estar detrás de la mesa y me levantaré a saludarte, a chocar los cinco como hacemos siempre, depende de la terquedad de otros, mi determinación creo que es justa, creo hacer lo correcto y defender ideales honestos, creo sinceramente en la sanidad de todos, donde los beneficios vuelvan en forma de mejores servicios y no en forma de dividendos para accionistas.

Quiero que en el futuro si te pusieras malito poder pedir cualquier prueba o mandarte cualquier medicamento para que te recuperes sin tener a nadie que me diga que no lo haga porque es muy caro. Quiero poder recomendar a tus padres que te vacunen para evitar enfermedades sin que las tengan que pagar a precio abusivo. Qué porras, quiero seguir viéndote de vez en cuando, y no tener que vivir del paro.

En un lugar de África, en cualquier lugar del mundo

Y yo que digo si me he quedado sin palabras.

Escrito por Javier Gonzalez de Dios:

Hoy, 25 de mayo se celebra el Día de África en conmemoración de la fundación en 1963 de la Organización de la Unidad Africana (OUA), a la que sucede, la Unión Africana (UA). La UA es el equivalente a nuestra Unión Europea, cuyos fines fueron promover la unidad y solidaridad de los estados africanos.

Aprovechamos esta celebración para transmitir los mejores deseos de un mundo mejor, más justo, mas solidario. Como pediatras solicitamos un mundo donde las diferencias entre las oportunidades de salud y educación de los niños del Primer y Tercer Mundo sean cada vez menores.

Sobre los problemas de las infancias desfavorecidas hemos dedicado en Cine y Pediatría distintas entradas (116363799), en el que siempre se desliza un trasfondo de denuncia.

 También hemos volcado experiencias personales con el tema de la Pediatría solidaria, con sus luces y sus sombras. De estas experiencias no he sido protagonista, pero si espectador privilegiado, pues son vivencias directas de mi hija María.

 Vivencias como la que hoy presentamos y que corresponde a la experiencia de su grupo de cooperación en Kenia. Experiencias volcadas en el vídeo que os presentamos y que consta de tres partes, separadas por tres músicas que transmiten diferentes sentimientos:

 -La parte inicial es una presentación de los compañeros cooperantes en el maravilloso entorno de Kenia. Se acompaña de la canción. “Living Darfur” del dúo inglés Mattafix.

-La parte central es una denuncia a la situación sociosanitaria y política de África, a la hambruna galopante y a las injustas desigualdades, con una mirada particular a la infancia. Se acompaña de la canción “Kothbiro” de Ayub Ogada, perteneciente a la B.S.O. de El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005).

-La parte final es la más emotiva, es una llamada de atención, un S.O.S. de solidaridad con África, un país rico en pobres. El corazón se acelera con la canción “Requiem for a dream” de Clint Mansell, tema central y leitmotiv de la película Requiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000).

 Algunos mensajes del vídeo nos permiten abogar a la reflexión: “¿Te atreves a andar descalzo y a mirar su realidad a los ojos?”, “¿todavía tienes motivos para quejarte?”, “no es sólo lo que hacemos, sino el amor que ponemos en ello”… Vale la pena fijarse en las miradas y las sonrisas de los niños africanos (difícil de encontrar en nuestro entorno). Si al finalizar el vídeo notas que el corazón palpita más deprisa es que, de alguna forma, te has contagiado por “el mal de África”.

Por África, hay otros Manolos (Mtoto)

Mañana se celebra el día de África, dura y triste como siempre. He querido adelantarme un día para recordar uno de mis artículos más queridos, sacado del diario de Manolo. El os lo puede contar mejor que yo lo que siento.

Para los que alguna vez habéis leído una de mis historias, no os será extraño que cuente que amanezco cada mañana con una edad diferente, como si viajara en el tiempo adelante y atrás. Me suceden anécdotas o soy testigo de descubrimientos cotidianos y habituales para la edad que me toca vivir y que me esmero en contaros en estos breves relatos.
Lo de esta mañana ha sido realmente raro, una vuelta de tuerca, hasta para los que me seguís, ha sucedido algo que es nuevo para mí. He viajado también en el espacio y he despertado en un lugar diferente. Tengo dos años y el susto al levantarme ha sido mayúsculo, soy más negro que un cuervo, y flaco como un árbol seco, mi primera reacción hubiera sido de sobresalto y de salir corriendo, pero no puedo apenas ni levantarme, estoy muy cansado. He averiguado que soy de Xabaalo Barbar una aldea al sur de Somalia, de donde salimos caminando hace ya 3 semanas a través del desierto, a veces, las mejores, caminos de tierra seca, ni una brizna de verde en todo el recorrido, polvo y tortura para los pies cansados.
Papá se fue a la guerra antes de que yo naciera, tenía 5 hermanos mayores, Omar que tenía 7 años se fue como papá, aunque mamá dice que se lo llevaron unos ladrones. Dos hermanos más murieron hace un año durante un asalto a la aldea y luego nueve meses después nació mi hermana, ella va siempre atada a mamá.
Mamá ¡que guapa es!, oscura y delgada, con cara triste pero fuerte como una leona, lleva un traje de muchos colores que sacude de vez en cuando para quitarle el polvo del camino, se atusa el pelo para disimular las penurias, yo diría que es coquetería para mostrarse siempre  altiva y orgullosa, jamas derrotada. Vamos a llegar al campamento de refugiados de Dadaad en Kenia en unos pocos días y tiene que estar presentable, que no piensen que es una cualquiera, es Radhiya de la tribu de los Afar, grandes desde siempre.
Hoy no puedo caminar, no tengo fuerzas, antes tenía mucha hambre pero hace ya tres días que sin comer he perdido el apetito, mamá me ofrece un poco de agua que nos queda, apenas unas gotas que hace que se acerquen un montón de moscas a mis labios para quitarme lo poco húmedo que tengo. Quiero volver a dormir, pero tenemos que llegar, apenas son tres días y habrá agua y un poco de comida.

Mamá me coge en brazos a mí también, peso poco y ella es tenaz, siento su brazo fuerte que me sujeta, levanto mi cara con esfuerzo y le miro a la cara para darle las gracias y la veo resplandeciente con una luz a su alrededor que la ilumina y la embellece hasta parecer una de esas fotos de vírgenes que traían los padres blancos cuando iban a la aldea. Un temblor recorre mi cuerpo y con una relajación de felicidad absoluta, reposo la cabeza sobre su hombro. Entonces, la oscuridad.

Premio mejor blog de salud

Rubén García Perez ha sido proclamado ganador del Primer premio Merck al mejor blog de salud. ¡¡Enhorabuena!!

Premio al que desde este blog se ha promocionado y que sentimos como nuestro, también el grupo de facebook votó por él y nos quisimos movilizar activamente en la consecución de este premio por lo de valor que aporta al destinar su importe a labores de ONGs y hacer presente trabajos con los olvidados del mundo.

Esto dice el jurado de él:

“El ganador del I Premio al mejor blog de salud es “Hijos de Eva y Adán” de Rubén García Pérez (@rubengp) por su compromiso de “construcción social” y de trabajo por la blogosfera. No sólo por generar contenido, sino por replantearse cómo hacer las cosas, por generar valor social y hacerlo visible. Por su dinamización en redes sociales, porque cada post es una reflexión de sus ideales. Por intentar buscar y construir un nuevo modelo asistencial. Nos gusta porque es un punto de interconexión dentro de la blogosfera sanitaria.

¡Enhorabuena! Además del reconocimiento económico de 3.000€, Rubén García Pérez tendrá la posibilidad de colaborar en nuestro blog corporativo con la publicación de 5 posts a lo largo del año y Merck le otorgará la insignia de ganador, que podrá insertar en su blog.”

Pero lo más importante es el proyecto y destino de los 3000 napos que irán a Ongs que trabajan en el cuerno de Africa.

Enhorabuena Rubén nos haces grandes a los que te seguimos. A todos os recomiendo leer sus artículos y emocionaros con sus historias.

Esto es otro resumen del año (los olvidados)

El pasado día 29 publiqué un artículo como todos hacemos a final de año, intentando resumir que fue lo más importante del año, para mi obviamente. El artículo tenía su ironía en el título Esto es otro resumen del año, otro más, uno más de los muchos que se pueden leer estos días. Os conté como había sentido yo mi año blogosférico. Pero hoy releyendo, me di cuenta que faltaba algo, me había olvidado de algo. ¿Qué podía ser? Aparentemente esta todo, mis satisfacciones, mis amigos, mis éxitos. Mis fracasos no los voy a poner, evidente, pero algo hay en ese artículo que no aparece.

Claro, había caído en lo mismo que cae todo el mundo, había olvidado a Los Olvidados, esos niños que no existen, mineritos del Centro y sur de américa, muertos por la hambruna en África, trabajadores de la prostitución en el sudeste asiático, niños de la guerra en tantos y tantos lugares olvidados, niños de la calle en la india, enfermos de epidemias heredadas, sida, paludismo, enfermedad del sueño, tuberculosis.

De todos ellos quiero acordarme y haceros recordar en este último día del año.

Los que me seguís sabréis que este año inicié una serie que intento que sea periódica, pero me duele tanto escribirla que no encuentro momento. Por ahora dos artículos Mtoto y Minerito, historias de Otros Manolos, porque Manolo es un privilegiado que vive en el centro del mundo rico, hay otros Manolos olvidados, a ellos dedico hoy mi pensamiento y prometo que habrá más para obligarme a recordar que no estamos solos, que hay muchos Olvidados.

Esto no es una felicitación de Navidad

Llegando estas fechas donde se desata una voragine de felicidad, luces y compromisos, gastos y deseos de felicidad alla donde vayas, a mi me surge una vena “anti”. Fiestas entrañables, se oye decir, no se para quien, consumismo, revisión y cuenta nueva para el año que viene. Yo reclamo mi derecho a no felicitar las navidades a nadie, eso si, como soy muy educado si me felicitan respondo correctamente, pero de mi no saldrá chrisma alguno, horteras donde los haya y como ya dije en el artículo de la semana pasada, impuestos por una cultura no propia, respetable, pero que no abrazo.

Me declaro en estas fechas antiloteria porque no me toca, antipapanoel, anticlerical, antisocial, anticompras y mercadillos, y antimimismo. Si miro hacia atrás como Ebenezer Scrooge en el cuento de navidad de Dickens no me sale felicitar a los demás, sino repasar mi pasado inmediato y pedir perdón. Perdón a todos los que me rodean, a mis pacientes por no haberlo hecho mejor, a mis amigos porque son pocos y podrían ser mas y mejor cuidados, perdón a mis seguidores en redes sociales por no dar más de si y a los que sigo por no valorarlos más, perdón a mi familia porque al ver el futuro vi la foto que os pongo.

Muchas gracias de un gruñón.

Otros Manolos: Minerito

Hace mucho frío y tengo hambre, he despertado en un sitio oscuro y con paredes de tierra, mis tripas suenan como la orquesta que viene una vez al año por estas tierras cuando pasan de camino a la ciudad, no paran sino cinco minuticos y siguen con sus charangos. Anoche pudimos cenar como todas las noches unas pocas papas con arroz, aunque no siempre hay.

Mi mamá me llevo al médico porque hace varias semanas que al toser escupo sangre, tengo calentura y cada vez me cuesta más sacar las vagonetas de roca por esas gusaneras tan estrechas. Lo tenemos que hacer mis amigos y yo, porque los mayores no caben, son tan oscuras y afinadas que mi papa con lo flaco que estaba se hubiera quedado atascado. El murió en un derrumbe hace dos años y yo debo trabajar para cuidar de mi mamá y mis hermanos menores.

El médico le dió unas pastillas y dijo que volviera cuando se hubieran acabado, también nos habló de la escuela, yo nunca he ido a ese sitio, le dijo que tenía que salir de aquí que podía morir o terminar como papá y nos habló de un lugar a una hora de camino donde tendríamos que ir hoy.

Todos los días nos levantamos antes de que amanezca, hoy me he quedado un poco más, no hay nada para desayunar, mamá se ha pasado un buen rato en el lavadero para quitarme el polvo de la mina, no hay quien me conozca, ya creía que era negro, me ha arreglado el pelo y salimos de camino hasta la aldea que nos indicó el médico. Al llegar nos encontramos con una casa también de adobes, pero esta es grande y tiene un precioso tejado de chapa rojo, dentro hay mucha algarabía de niños que gritan y cantan. Una señora muy guapa me coge de la mano y me lleva dentro a una sala con mesas, hay ya varios chicos sentados, me ofrece un vaso de leche y unas tortillas. Con el hambre que traía después de la caminata creo que me voy a comer todo.

Mamá tenemos que venir más a este sitio, pero tendré que volver a la mina, quien va a ir si no. Un momento, no, no puedo quedarme mis hermanos, mi mamá……

“No te preocupes mi minerito, ya saldremos adelante, tu estudia y cúrate y cuando seas ingeniero y vayas a la ciudad ya nos mandaras dinero y saldremos de aquí”.

Inspirado en la escuela Robertito de mineritos.org como ellos dicen no son siquiera una ong, son periodistas  y viajeros que han conocido la realidad de la mineria infantil boliviana.