Niño, abrígate que hace frío

Mamá y bebe polar
Originalmente publicado en el Huffington Post el dos de diciembre del 2013 con el título de Hace frío, tengo tos 

Me siento ante el ordenador para intentar sobrehilar unas frases y que parezcan un artículo. Me acecha el síndrome de la hoja en blanco desde hace un tiempo y no tengo la fuerza de voluntad necesaria para encontrar un escondrijo en mi cerebro en este momento que me encuentro en terapia de desintoxicación de redes sociales.

Soy médico, trabajo como pediatra y debería limitarme a escribir sobre mocos y toses, algo de alimentación infantil y un-poco-no-demasiado de educación o crianza desde el punto de vista de lo saludable. Es fácil, es lo que me viene a la cabeza una y otra vez, podría llenar folios y folios, pero de eso ya he escrito.

En estos días de primeros fríos emerge como una obsesión el abrigarse bien y no digamos el abrigar a nuestros pobres herederos, que aparecen forrados con capas y capas de ropa que impiden toda actividad, crucificando su estampa.

A parte del necesario pañal, se le enfunda con un body de manga larga, o dos que uno a veces no cierra bien, leotardos bien abrigaditos y gruesos que las piernas son muy sensibles, calcetín de colores vistosos encima porque los leotardos suelen venir en aburridos blancos o grises, pantalón de pana gruesa o forro polar no sea que pudiera entrar una brizna de aire helador. Zapato ortopédico o bota de pocero alta para que no se constipen los pies. Camiseta de fibra térmica de manga larga que sea un poco amplia para que se meta debajo de los leotardos y el pantalón, bien remetidos que luego la tripa podría coger una gastroenteritis. Un jersey de cuello alto para que abrigue bien la garganta que los virus ya se sabe que entran por los pies y por el cuello. El polar encima para hacer un todo de abrigo y para finalizar y no sobrecargar si el nene es pequeño un mono nórdico y si es mayorcito un plumas, con capucha ambos. No olvidar y esto es muy importante antes de cerrar, el poner el verdugo para abrigar bien las orejas lo primero, luego subir la capucha del polar y después la capucha del plumas, cerrar bien y ya tenemos un mojón de niño que no puede moverse.

Gracias a todo este aditamento el niño inmovilizado no gasta energías por lo que la comida irá directamente a engrosar la grasa circundante, que unido a su estática actitud serán factores determinantes de obesidad y riesgo cardiovascular futuro.

El niño, o lo que queda de él, comenzará a sudar por todo su aquel, comenzando por sus partes íntimas y preciadas que llevan cinco capas encima, recordemos: pañal de plástico, uno o dos bodys, leotardos y pantalón de pana, para no ser menos el muchacho, encima se mea calentito, con lo que aquello adquiere una temperatura que a parte de irritar su delicada piel, va a dejarlo estéril de por vida, porque se le cocerán los testículos, inutilizando las células madre productoras de espermatozoides. El eunuco en potencia, al faltar sus preciadas hormonas desarrollará por esta vía también una obesidad hormonal en abdomen y una pilila pequeñita. Las féminas no se escapan del problema ya que al sudarles la vagina (qué fino que me ha quedado) sufrirán graves irritaciones e infecciones por hongos de todo tipo, incluso moho por la humedad.

El exceso de temperatura corporal hará que sude el niño o niña haciendo trabajar en exceso a las glándulas sudoríparas que se pondrán coloradas y darán aspecto de granitos por todo el cuerpo. Las pérdidas de líquido importantes deshidratan al desgraciado, que como primer síntoma empezará a tener las mucosas respiratorias secas y esto provocará que aparezca el mal de estos días, la maldición satánica por excelencia, la TOS.

Esto genera dos problemas importantes, por un lado la mamá piensa que lo ha hecho mal, que a pesar de todos sus esfuerzos el bebé lastimero y delicaducho se le vuelto a constipar, por lo que tenderá a sacar la bufanda de lana para taparle la boca. Asfixiado y con hilos de lana en la tráquea el niño tose más y se desata el drama “se le habrá bajado al pecho”… ¡Al pediatra!

Aquí viene el segundo problema generado. Acude a la consulta abarrotada del incauto médico con el niño mojón, que por si no fuera poco por el camino se ha hecho caca encima. Entra y dice: vengo a que lo osculte, parece que tiene una tos fea. Entonces por la cabeza del profesional aparecen ideas suicidas unas veces y homicidas otras, mientras la mamá quita una y otra capa de ropa del bebé, siempre pensando que el tiempo es proporcional al que tendrá que usar para volver a ponérselo. En este momento podría darse que también esté el padre y diga aquello de ¿quieres que te ayude cariño? y el pediatra rápidamente contesta: ¡NO! Tú estate quieto ahí. Sabe que un papá primerizo es torpe por naturaleza y sería bueno acabar con esto antes de la hora de la cena.

Una inquietante derivada de la tos producida por estas causas es la tentación de utilizar un jarabe. El jarabe es útil para acabar rápido en la consulta, largas una receta y solucionado. Que si tienes que explicar que no le abrigue tanto, que le dé líquidos, que a lo sumo son procesos limitados, etc. lleva mucho tiempo y a veces cuesta discutir con los padres, que quieren una solución ya y a ser posible que pase por el seguro.

Pero sigamos con la historia. El jarabe en cuestión, bien recetado por el profesional benevolente o bien comprado directamente en la farmacia, o incluso rebuscado en el botiquín de casa que seguro queda algo del que usó el abuelo la semana pasada, tendrá también sus efectos sobre el niño. Nada de dejar de toser, porque el niño sigue deshidratado gracias a que al estar enfermo lo han aislado en casa y han subido la calefacción para que no empeore: los 28 o 29 grados del interior de su habitación, más las mantas, sábana fantasma, saco de dormir térmico y no sé qué más cosas están consiguiendo que al niño se le pongan los ojos saltones y blancos como a los pescados cocidos.

Pronto el niño vomitará con el regocijo de los padres porque ya está echando las flemas. Pues no, el pobre piltrafilla ahora además tiene una gastritis que le ha producido el cubalibre en forma de inútil y a veces peligroso jarabe alcohólico que le están dando y se está complicando su deshidratación. Dentro de poco le subirá la fiebre para proteger el cerebro y equilibrar la temperatura corporal, pero esto será interpretado como una complicación infecciosa y se le añadirá antibiótico por si acaso. Y seguimos la ruleta de la desfortuna porque ahora nuestro peque tiene diarrea debido a que el antibiótico arrasó su flora intestinal y su cagalera aumenta su deshidratación. Esto se pone feo.

De pronto alguien dice: hay que darle agua. ¡Bien, por fin algo de cordura!

El agua repondrá las pérdidas, refrescará el organismo y las mucosas respiratorias volverán a estar brillantes y tersas cual culito de niño no abrigado en exceso.

La tos cede.

Y yo sigo con mi problema, sin saber de qué escribir. Todo esto ya lo había dicho antes el año pasado, y el anterior, y el otro, y el otro.

Reflexiones de un bloguero cansado

cansado

Últimamente intento alejarme de la Blogosfera Sanitaria por voluntad propia, es tiempo de reflexión y búsqueda de nuevos horizontes, aquí “está todo el pescao vendido”.

Nos hemos convertido en un gran ombligo que gira en torno a sí mismo y cuando asistimos a un evento nos vemos los mismos de siempre, un reducido número de genios y gurús que se afanan en competir por el reino de los cielos, alcanzar el rango no ya de gurú, sino de dios de la blogesfera. Quede claro que para mi y para muchos, solo hay un dios blogesférico con el don de la ubicuidad. A pesar de tanto dios menor y tanto apóstol no conseguimos atraer al mensaje a las administraciones o a los poderes que podrían y deberían magnificar y llevar a cabo la palabra, los hechos y las ideas que nos afanamos en proclamar.

El barco gira en círculos alrededor de su propio Olimpo, sin encontrar un puerto destino, mientras grumetes y capitanes discuten fatigosamente sobre lo que harán cuando arriben a Ítaca. Todavía seguimos engañados por el Kaváfis de nuestra adolescencia y seguimos pensando que lo importante es el camino. Perdidos en el camino damos por bueno cualquier camino. Nos puede ocurrir que todo un camino de meditación nos haga darnos cuenta tarde, que tuvimos siempre a mano el cielo y lo perdimos.

Hemos perdido el horizonte buscando herramientas, cuando tenemos el saco lleno de ellas, solo hay que usarlas.  Herramientas ya tenemos, llevemos lo que tengamos y usemos lo poco que hemos descubierto. Lancémonos a evangelizar, transmitamos la palabra blogosférica y pongamos ya en práctica lo aprendido, demostremos que la teoría se puede llevar a la práctica.

Hace unas semanas decidí apearme del barco en mi lancha de remos, para intentar emprender un nuevo camino con un destino claro, disfrutando de los mares, amaneceres y atardeceres entre olas y silencio, mirando el interior de la barcaza descubrir rincones que no recordaba, tanto tiempo en el trayecto anterior. Mientras remo, he observado que había otros remeros junto a mi que ya había olvidado, sincronizados conmigo avanzamos deprisa y pensaba que estaba haciendo yo solo el esfuerzo, me bastó mirar a mi lado para ver que había alguien que no solo estaba al timón sino que arrostraba la mayor parte del esfuerzo sin yo reparar en ello.

Se que en esta nueva travesía no voy a estar solo, mucho más tranquila y pausada porque así lo queremos, pero no exenta de ideas y proyectos.

El grupo de facebook el médico de mi hij@ es para mi y para mis compañeros nuestra práctica de redes sociales, demostrar que las redes sirven para transmitir mensajes de salud, educación y crianza con calidad y en cantidad. El que hasta ahora lleguemos a 10,500 personas de más de 50 países supone un activo muy importante que tenemos que mantener y mimar. Ya tenemos la herramienta, buena o mala, no voy a entrar en ello, pero es la que hay, utilicémosla, generemos conocimiento e inteligencia colectiva, sigamos por un camino que puede dar frutos ya, sin tener que esperar a la herramienta perfecta.

Me puedes encontrar ya en mi destino y bien acompañado, grupo el médico de mi hijo y ahora también en twitter @medicodemihijo

Mi padre

muppets-viejos

“Cuando éramos jóvenes, tu madre y yo, salíamos a pasear por el pueblo con la que entonces se convertiría en mi suegra. Caminaba por la carretera cinco pasos por delante y de vez en cuando se giraba para ver como la seguíamos y si la conversación bajaba de volumen o guardábamos silencio volvía a mirar para escudriñar qué ocurría, como si el silencio de las palabras presagiara un roce de labios o una mano furtiva. Arriba y abajo recorríamos la carretera hasta que la hora marcada terminaba la tarde.

Mil y una treta inventábamos para parar entre farola y farola donde la luz decaía para robar una mano o inventar una caricia, al llegar a la casa prolongábamos el tiempo a través de la verja hasta que la voz de tu abuelo sonaba al fondo de la casa reclamando el final.

Ella murió hace años, demasiados, desde entonces vivo solo, no recuerdo el día que es hoy ni siquiera el año o el presidente del gobierno que usted, doctora, me pregunta, tengo hijos pero a veces se me olvidan sus nombres y tengo bastantes nietos y nietas”.

¿Como se llamaba su mujer, Jesús?…

Tras unos largos, larguísimos segundos, Jesús agacha la cabeza y los ojos se inyectan, las lágrimas afloran y a duras penas balbucea un no sé, no me acuerdo, el llanto se hace evidente…

Tranquilo, no se preocupe Jesús…

Con un nudo en la garganta alguien le susurra la respuesta y aliviado mira al cielo buscando a su compañera tantos años…

”Perdona, Luisa que te haya olvidado”

Publicada con el mismo título en el Huffington Post el 1 de Noviembre de 2013

Un bloguero entre periodistas

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En mayo de 2010, hace ya una eternidad, salió a la luz el primer artículo mío publicado en un medio visible, un blog, mi blog. Antes jamás había escrito 3 palabras juntas, salvo a mi novia en su momento por carta manuscrita, papel y sobre con su sello de correos correspondiente. Una vocación tardía.

Siempre como un fisgón en las redes, pero sin salir a dar la cara. Desde entonces, el blog, Twitter, Facebook y cualquier servicio de Internet con mínimo predicamento tiene una cuenta mía. Hasta que un día, hace más de un año llegó una llamada de Monserrat Dominguez para ofrecerme participar como bloguero en un medio digital que iba a salir y que se llamaría el jufinton, o no se qué.

Estos tres años y medio de visibilidad en las redes me han hecho cambiar; mi mujer me lo repite con frecuencia y yo ahora lo admito. Tengo una imagen pública con cierta influencia, muestro una opinión y una credibilidad, me creo con una obligación ética ante tanta infoxicación y es evidente que hay un futuro por decidir.

Influencia, Credibilidad, Infoxicación y futuro de la blogosfera sanitaria, así se titula la mesa redonda a la que me han invitado en el congreso anual de ANIS (Asociación Nacional de Informadores de Salud), una de las asociaciones sectoriales más potentes dentro de los informadores. XI Congreso que se celebra en la ciudad de Valladolid bajo el título de un Congreso de Cine los días 25 a 27 de octubre y que viene a coincidir con la Seminci, Semana internacional de Cine, de ahí el nombre tan bien escogido.

¿Y qué hago yo allí? ¿Qué hace un bloguero hablándole a periodistas? ¿Qué puede aportar un aficionado al mundo de la divulgación sanitaria y de salud?perrosygato

Desde que caí en este mundo de comunicación, mi obsesión ha sido divulgar, traducir el lenguaje médico, a veces inentendible, a mi población, poner en palabras de la calle todo un argot científico y abigarrado. Como pediatra mi diana son los padres con los que debo de poder entenderme en un lenguaje apto para todos, tratándolos como legos en la materia, no como retrasados, un lenguaje comprensible pero que no ofenda la inteligencia de nadie. Para ello se deben crear mensajes consistentes, responsables y creíbles, bien explicados sin autoritarismos dando las razones del por qué de tal o cual recomendación, en fin empoderando a los padres para que sean ellos los que tomen decisiones sabias en salud.

Los informadores o divulgadores deben poseer una credibilidad, que debería llegar por su buen hacer y su ética, pero ¿quién está detrás del informador? ¿Quién le paga? ¿Se debe a una empresa que paga su sueldo? ¿Es comunity manager o es un bloguero independiente? ¿Quién nos certifica? ¿Hay independencia absoluta? En la información en salud nos preocupa y mucho quién avala la pretendida información, quién pretende bajo mensajes bien intencionados medicalizar la infancia generando la sensación de que todo tiene que tener una solución, todo síntoma infantil debe obtener una respuesta, medicamento, placebo, engaño, terapia más o menos fraudulenta, lo que sea, todo se encuentra en el mercado, todo va avalado por 7 de cada 10 profesionales, o por la asociación de profesionales al uso.

A los que nos llamamos blogueros independientes nos gusta huir de la publicidad y la mercadotecnia y solemos emitir mensajes basados en evidencia, ciencia y experiencia, y así nos va, que no vemos un duro -labor altruista que el único beneficio que obtiene es el placer de poder ir a compartir conocimientos con otros profesionales, en este caso periodistas de salud-.

Como a los periodistas si algo se les supone es su sabiduría para hacer buenas preguntas e indagar en la materia a tratar, hablaré poco, una breve presentación y ponerme a disposición de las interesantes preguntas que espero que sean muchas y generen un debate ameno.

Por cierto la mesa se celebra el domingo a las 11,30 de la mañana moderada por el gran Fernando Comas el de Pharmacoserias y como compi en la mesa Lucia Arroyo del videoblog Qué me das para…

En el programa viene incluido aunque no lo ponga, ver el clásico de fútbol Madrid vs Barsa y comer lechazo y buen vino de Ribera de Duero con el amigo Javier Macías afamado pediatra pucelano y miembro cofundador del grupo El médico de mi hij@

Rafa Pardo ha escrito una novela #manuscritoabuelo

rafa

Click en la imagen

Mi amigo Rafa Pardo ha escrito una novela, reconozco que estoy emocionado, conozco amigos virtuales de estos de la redes sociales que han publicado libros y con gran éxito, como  Ana la doctora Jomeini o Fátima La mamá en Alemania, pero en persona a ningún escritor y si encima es amiguete, pues entonces reconocerme que la emoción es mayor.

Además lo que tiene de bueno es que no es de pediatría, ni siquiera de medicina, que es lo único que leo últimamente, es sobre lo que pasó a su abuelo y unos papeles que se encontró de él, bueno él no, según dice, a un amigo de un amigo que una vez tuvo un problema que yo que sé y que se llama Ramón Camps, no se yo si no tiene algo de autobiografía, novela de violencia, muerte, sexo e intriga envuelta en la Barcelona del siglo pasado.

Aquí os dejo una sinopsis para ir abriendo boca, se titula:

El manuscrito de mi abuelo

Pues resulta que su padre desaparece en extrañas circunstancias y él, afamado informático y experto en esto de las redes sociales, inicia con la lectura del manuscrito un periplo que le llevará a cambiar su vida y sus relaciones (esto no hay pareja que lo aguante en la vida real) así que sus relaciones con las mujeres de su entorno van modelando un relato que te atrapa desde el primer momento.

Rafa me mandó un archivo que empecé a leer pensando que quería mi opinión inexperta y me enganché a la historia y cuando me doy cuenta solo me había mandado 40 páginas,

Extracto de la novela

el resto me lo he tenido que comprar aquí en Amazon para mi lector de ebook ya que no podía esperar al día 4 de noviembre para verlo en papel. Me lo compraré también en libro para guardarlo, esto es por las prisas y porque es barato. Me gusta el libro de papel.

Felicidades Rafa Pardo me ha encantado, ya tengo un amigo escritor de éxito. Un premio literario bien pronto, seguro.

Puedes seguir los comentarios y críticas a la obra en twitter con el hashtag #manuscritoabuelo

Niños, máquinas, Visa, CIA, KGB…

Bebé-Ipad

Todavía me admira ver cómo los peques de dos años trabajan con la pizarra digital en la escuela infantil de Marisa Moya. Cogen el puntero con firmeza y se acercan al encerado (qué antiguo soy), a la pantalla electrónica y señalando e identificando el dibujo de su cara lo arrastran y lo colocan sobre un cuerpo, después si llueve le añadirán un chubasquero y si hace sol lo pondrán bien alto para que ilumine su dibujo comunitario. Dos años y manejan una tableta con soltura; de momento no son capaces de arreglar el ordenador de su padre cuando se le cuelga o de hackear la web del FBI, pero todo se andará, solo tienen dos años.

Son capaces de hacerlo, doy fe y vosotros también habréis visto a algún canijo pasando el dedo por encima de las fotos de la revista y frustrarse porque no avanzan como en el smartphone. Muchos de vosotros, cuando lloran, para entretenerlos y que se callen les dejáis el móvil, hasta que un día se aprenden lo de la compra online y os dejan tiesos.

Las tecnologías están con nosotros igual que el bote de caramelos en la cocina. Si lo escondemos conseguiremos crear una curiosidad por lo prohibido que probablemente sea peor que las probables y temidas caries, solucionables con un buen cepillado dental. La curiosidad de un niño es su gran baza y hay que explorarla y explotarla. No vale limitar lo que su generación va a vivir porque conseguiremos un desplazado. En la era de los nativos digitales educar en la línea del miedo y la prevención a los cacharros generará un analfabeto digital, un anormal en su entorno, el que sea pero el suyo, en definitiva: un collejas. (Dícese del raro de clase que se lleva todos los cogotazos)

A principios del siglo XX cuando empezaron a desarrollarse los coches de gasolina, grandes expertos -como entonces no había tertulianos debían ser expertos a secas-, dictaminaron que el hombre no soportaría ir en un vehículo a más de 60 km por hora, el cerebro comenzaría a entrar en sopor y se producirían múltiples hemorragias internas. Es evidente que se equivocaron más que los economistas en predecir la crisis y vieron posteriormente cómo se alcanzaba límite tras límite. Hoy día podemos asistir a que los agoreros y ciberprecavidos pronostiquen una debacle en una generación que vivirá enganchada a las maquinitas.

Hablando el otro día de este tema en un evento como el Social Good Summit Madrid y hablando de tecnología y redes sociales punteras, Apps y salud, comentábamos durante el networking (¡cómo me gusta esta palabra! Antes nos íbamos a tomar unas cañas, ahora vamos de networking), decía que comentaba con varios ponentes más jóvenes que yo, alrededor de los 30, lo interesante del nuevo juego de la PS3 o el tiempo que dedicaban a matar empecinados zombies interesados en morderte la cabeza, o también en jugar horas a campeonatos de fútbol para descansar mientras preparaban el start up de su empresa, o antes de dar el salto del pilotaje a la realidad.

No son nuevas tecnologías: ya llevan unos años con nosotros aunque no nos queramos enterar. De todo se les culpa a los adolescentes, que parecen ser los responsables de cómo va el mundo. Tened en cuenta que los padres de los nativos digitales que hablábamos han matado más monstruos en múltiples batallas estelares que uvas se recogen en una mañana de vendimia. (Permítaseme el ejemplo agrario.) Ya están aquí: el uso de los gatgets tecnológicos nos acompañan desde hace varios años y todavía no sabemos muy bien cómo enfrentarnos al uso que de ellos hacen nuestros hijos.

Bien, pues no nos enfrentemos.

Sepamos sacar todo lo bueno que tiene la tecnología de la información y formemos a nuestros peques en el mundo que les ha tocado vivir. Al igual que si a nuestro hijo le apuntásemos a karate y se pasara 7 horas seguidas dando patadas a todo lo que pilla nos parecería raro, igual habrá que limitar las obsesiones y deberes de nuestros herederos, con naturalidad.

Un joven estudiante de cualquier edad debe dormir un número de horas, a lo mejor no tantas como nos gustaría a los padres, pero sí un mínimo. Si ese mínimo no se cumple llegará dormido a clase con muy bajo rendimiento y luego no me digáis que tiene falta de atención: el caso es que tiene toda su atención ya consumida, igual que las vidas del juego. Si queremos que estudie y pueda rendir, debe guardar un número de horas de sueño dependiendo de la edad y además debe recargar sus vidas de energía a tope en el desayuno potente para poder ir por los siguientes niveles de su vida y afrontar la partida diaria con garantías de éxito. Como si Niko Bellic saliera a las calles de Liberty City sin armas, que duraría menos que un escupitajo en una plancha, igual el cerebro de un adolescente se secará en la primera hora de la mañana cuando se acabe la energía.

Pizarras digitales, mochila digital, portátiles, tabletas y smartphones más las consolas al viejo estilo de videojuegos son ya un estándar en la vida de nuestros hijos. La pregunta no es a qué edad comprarle un móvil, o a qué edad permitirle que cree un perfil de redes sociales o a qué edad puede empezar a toquetear el PC de papá. No tiene respuesta, cualquier solución puede ser demasiado pronto o demasiado tarde, todo depende de cómo acompañemos a nuestros hijos en el aprendizaje. Puedes crearle una cuenta en Tuenti a los 11 años pero la cuestión es ¿para qué lo utilizará? ¿para tontear con los amigos? Bien, pero si contacta con la KGB podría crearnos algún problema; deberemos tutorizar y acompañar en sus investigaciones cibernéticas, no abandonar a su suerte a un menor en sus exploraciones. Os recomiendo la web de mi amigo Rafa Pardo, un informático padre de dos preadolescentes femeninas preocupado por el tema y maestro en estas lides a partir de un taller de protección infantil que dió el año pasado y que va surtiendo de contenidos continuamente.

Es todo un equilibrio: tutorizar, estar con ellos en el aprendizaje, educar e informar de lo que se puede encontrar y por otro lado vigilar y estar atento a desviaciones sin irrumpir en su intimidad de adolescente tan necesaria y preciada por ellos. Confianza en los adolescentes: no son delincuentes, tan solo tienen una curiosidad desmesurada y gracias a ella serán grandes en el futuro inmediato.

Por cierto, mientras estabas entretenido leyendo este artículo tu hijo se ha metido en tu página guarra favorita y se te había olvidado quitar la clave de la visa, que no pase na.

Enseñad con el ejemplo.

El título se debe a un tuit del amigo Javier Macías que me gustó y se lo he robado. Publicado originalmente en el Huffington Post con el título ¡Niño, deja ya la maquinita!

Decálogos pediátricos

10-mandamientos

No sé muy bien de donde viene la costumbre o manía de hacer decálogos, de resumir cosas importantes en 10 puntos. Diréis que viene de los diez mandamientos del cristianismo, pero seguro que dios utilizó el 10 en vez del 9 o del 13 por algún motivo que se nos escapa y que debe ser ancestral, quizás ligado a nuestra capacidad cognitiva prehistórica, y si además tenemos en cuenta que la Real Academia de la Lengua define decálogo como ‘conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad’ amplía mucho el abanico de posibilidades.

El caso es que hay decálogos para todo, basta poner en google la palabra para que aparezcan miles de resultados, toda organización que se precie, todo concepto transcendental tiene su normativa. No iban a ser menos la fiebre, las toses o incluso una alimentación correcta. No son novedad y están publicados hace ya meses, los enlazo allá donde puedo y hoy me di cuenta de que no están en este mi blog, así que con esta introducción procedo a colgaros los tres decálogos que considero imprescindibles y sus enlaces para que los descarguéis en bonito.

Decálogo de la fiebre (pdf)

Decálogo de la tos (pdf)

Decálogo de la alimentación (pdf)

Publicados por Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. La revista Famiped y la web Familia y Salud

Acerca de la fiebre de vuestros hijos
1. La fiebre no es una enfermedad, es un mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones, tanto las causadas por virus como por bacterias.
2. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.
3. Algunos niños predispuestos (4%) pueden tener convulsiones por fiebre pero el tratamiento de la fiebre no evita estas convulsiones. Nunca se deberían dar medicamentos para bajar la fiebre con
este propósito.
4. Hay que tratar los niños febriles sólo cuando la fiebre se acompaña de malestar general o dolor. El ibuprofeno y el paracetamol tienen la misma eficacia para tratar el dolor y su dosificación debe realizarse en función del peso del niño y no de la edad. La combinación o alternancia de ibuprofeno y paracetamol no es aconsejable.
5. El uso de paños húmedos, friegas de alcohol, desnudar a los niños, duchas, baños… para el tratamiento de la fiebre está desaconsejado.
6. No abrigar ni desnudar demasiado al niño con fiebre.
7. El niño con fiebre debe estar bien hidratado. Hay que ofrecer frecuentemente líquidos y procurar que éstos tengan hidratos de carbono (zumos de frutas, batidos, papillas, etc.).
8. No es aconsejable el uso de paracetamol o ibuprofeno tras la vacunación para prevenir las reacciones febriles o locales.
9. Ni la cantidad de fiebre ni el descenso de ésta tras administrar ibuprofeno o paracetamol sirven para orientar sobre la gravedad de la infección.
10. Debe vigilar signos de empeoramiento clínico y consultar con carácter urgente si su hijo presenta:

  • Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
  • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.
  • Rigidez de cuello.
  • Convulsión o pérdida de conocimiento.
  • Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
  • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.).
  • Si no orina o la orina es escasa.
  • Siempre requiere consulta urgente la fiebre en un niño menor de 3 meses.

Decálogo de la tos:

  1. La tos es un mecanismo de defensa del aparato respiratorio. Esta destinada a eliminar secreciones y cuerpos extraños para mantener la vía aérea limpia y abierta.
  2. La causa más frecuente de tos aguda son las infecciones de las vías respiratorias superiores (catarros). Los catarros son producidos por centenares de virus diferentes. Se resuelven sin medicación en una o dos semanas.
  3. La tos aguda no debe tratarse con calmantes de la tos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos o descongestivos nasales, especialmente en menores de seis años. En niños no está demostrado que estos medicamentos sean eficaces para el tratamiento de la tos y los riesgos superan a los posibles beneficios. Si se usan, siempre deben estar bajo control médico.
  4. Si se quitara la tos habría más retención de mocos, menos oxigenación y más obstrucción de la vía aérea. También habría más riesgo de otitis y neumonía.
  5. Los antibióticos no son eficaces en el tratamiento de los catarros y están contraindicados.
  6. Es muy importante que el niño con catarro esté bien hidratado. Hay que darle líquidos con frecuencia.
  7. Se recomienda hacer lavados nasales y humidificar el ambiente.
  8. Hay que evitar la exposición al humo del tabaco. No se debe fumar en casa.
  9. Medidas sencillas como el lavado de manos disminuyen el riesgo de contagio.
  10. Conviene vigilar y consultar con el pediatra si aparece:
    • Dificultad para respirar (se marcan las costillas y se hunde el esternón, se oyen pitos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
    • Fiebre que dura más de tres días.
    • Dolor de oídos o supuración.
    • Tos y mocos durante más de 10-15 días.

Decálogo de la alimentación

Antes de empezar, las manos te has de lavar y al acabar, también los dientes limpiar.

1. Una alimentación completa y equilibrada mantiene la salud y previene enfermedades. Se consigue con una dieta variada que incluya todos los grupos de alimentos. Si los niños empiezan desde el principio a comer de todo, se acostumbran para siempre.

2. La dieta mediterránea es muy sana. Consiste en comer muchos vegetales (frutas, verduras, hortalizas, legumbres), cereales (pan, pasta, arroz) y más aves y pescado que carne roja. Cocinar con aceite de oliva y poca sal, mejor yodada.

3. Es bueno repartir lo que se come en 5 comidasDesayuno, comida y una cena ligera. Además a media mañana y merienda, es mejor una fruta fresca o un bocadillo que un zumo envasado o bollería industrial. No hace falta “picar” nada más.

4. Los niños aprenden a comer imitando a los mayores. Mejor comer despacio, masticando bien, sentados en la mesa, disfrutandoen familiaSin tele, porque el niño mal comedor se distrae y no come; y el que come mucho, lo hace sin darse cuenta de la cantidad que toma.

5. Siempre un buen desayuno antes de ir a clase: lácteocereales (pan) y fruta (una pieza entera o zumo natural o ¡tomate!). Mejora el rendimiento físico e intelectual y evita la obesidad.

6. Todos los días frutas, verduras y hortalizas. Se recomiendan 5 raciones al día. Dos o tres deben ser frutas enteras y a mordiscos. Es mejor postre que un lácteo. No más de un vaso de zumo natural, recién hecho, al día.

7. El agua es la única bebida necesaria y más sana que cualquier refresco, zumo o batido.

8. Evite la comida precocinada (con más grasas y sal) y los alimentos con grasas saturadas, trans o hidrogenadas y aceites de coco y palma (lea las etiquetas). Si toma dulces y aperitivos salados que sea con moderación. Cocine más veces a la plancha, en el horno, por cocción o al vapor y menos fritos, empanados y rebozados.

9. Deje que su hijo decida cuánto quiere comer. Tenga confianza: mejor ofrecer, no obligar. Los niños comen la cantidad que necesita su cuerpo, no la que nosotros queremos. La comida no es un castigo; ni tampoco debería ser un premio.

10. Conseguir una hora de ejercicio todos los días: correr en el patio, pasear, subir las escaleras, sacar al perro o ir andando o en bici al colegio. Además, 5 veces a la semana al menos, un poco más de deporte; más divertido en compañía.