En Madrid, niños como escudos humanos

Andan revueltos los medios de comunicación por la noticia de un embargo en un colegio a la hora del recreo, ante la vista de los niños. Los mayores se enfrentaron a la injusticia, los pequeños lloraban ante tamaño desaguisado al quitarle su pupitre y la tiza que tenía en las manos, o lo que es peor los balones. ¿Qué niño no ha notado la gran frustración de que le quitarán un balón?¿O solo me lo quitaron a mí?.

Dicen los medios que es una ignominia que el funcionario era un chupatintas, etc…. Pero los agentes de embargo ya sea de hipotecas, de enseres o de colegios mandan previamente un fax o burofax advirtiendo de lo que va a ocurrir y a que hora. ¿Por qué estaban los niños ese día en el colegio si la dirección sabía lo que iba a pasar? ¿sabían los padres como estaba el asunto y aún así consintieron en llevarlos?

Estamos hablando de un colegio con niños que le llega un embargo de  la seguridad social por el impago continuado de los derechos de los trabajadores, por valor de un millón de euros, diez años de atrasos. Pobre colegio indefenso, pobres niños, que mala la seguridad social y el estado sin cara y sin lágrimas para apiadarse.

¿Qué ocurriría si decimos que es un colegio privado, una empresa privada con beneficios pero que no paga? ¿Qué pensaríamos si el embargador fuera un banco? ¡Ah! ahora la cosa cambia, entonces si, el empresario utiliza todas las tretas a su alcance para defender su negocio, incluso retener a los niños y utilizarlos ante los medios de comunicación como escudos humanos para que un chupatintas ahora sí, director general de algo o incluso ministro, decida que es una barbaridad el embargo y que pobrecito colegio.

No, me indigno, no. El empresario debe pagar, debe subir los precios para poder hacer frente a su empresa y si no puede que eche el cierre y se recoloque a los niños en el colegio público del otro lado de la acera que si los puede acoger, pero así no, no vale todo. ¿Quien se va a hacer cargo ahora de las deudas?¿Quien pagará el desmán?, los presupuestos de educación de la comunidad de Madrid, que para eso si que hay, para sanidad pública no. Uy perdón, educación pública, en que estaría yo pensando.

No vale todo, los niños no son moneda de cambio. Señores periodistas los niños sí importan no son ejércitos para utilizar en el ataque, mejor que hubieran llamado a los de antiembargos con sus pancartas y bocinas.