Tendremos futuro

Tenía preparado para hoy un artículo con las propuestas electorales en materia de sanidad y salud, que es de lo que entiendo un poco, de todos los partídos políticos que se presentan a las elecciones de mi pueblo y mi comunidad, interesantes si, pero desfasadas. La actualidad de nuestro mundo va muy deprisa, lo propuesto hace un mes no vale para hoy porque todo está cambiando.

La acampada en las plazas de todas las ciudades españolas tienen un significado y no hay que cerrar los ojos, mi cabeza y mi espiritu esta en #acampadasol #democraciarealya o #spanishrevolucion . De aquí, saldrán cuando menos, grandes propuestas que no se podrán obviar y nuestro futuro no seguirá la misma linea indigna que llevaba.

Mi propuesta de salud para hoy es acudir en cuerpo o alma o las dos cosas a la puerta del sol. El futuro está naciendo allí, asistamos al parto.

Mayo, 43 años después

Tenía nueve años, como yo la España franquista no tenia conciencia que en Francia se estaba viviendo una revolución, “la utopía al poder” será ya en los setenta cuando ambos, España y yo, nos demos cuenta de que unos jóvenes estudiantes quisieron y consiguieron cambiar el mundo. Los adolescentes de mi tiempo tuvimos conciencia de contra quien había que luchar, Franco era el enemigo y para ello nos preparamos y cuando para mí todo iba a comenzar, va y se muere. Viene la transición y la democracia, de ir a la sede se pasó a ir a la discoteca, ya no tenía tirón la organización, era la fiebre del sábado noche. Poco a poco el sentir que todo se estabilizaba y se regulaba y volvía a regular nos llevo a una partitocracia, dos grandes se reparten el pastel ante la inacción de todos, se alternan en el poder.

Franco, Hitler, Musolini, Videla, Pinochet y tantos otros tenían nombre, sabiamos contra quien había que pelear, pero ahora sin darnos cuenta nos atacó y sometió una fuerza muy superior, globalizada, que incluye todo el mundo, pero sobre todo la vieja europa. Nos quitó la libertad de ser un pueblo con esperanza y honor, nos quitó el sentimiento de ser personas dignas, nacieron los indignados. ¿Pero donde esta esa fuerza que nadie ve, como se llama, quien la lidera? Produce más penurias que el nazismo, más miseria que todas las dictaduras, los estados caen a sus pies uno tras otro, destruye al individuo hasta hacerle perder su dignidad y le roba su futuro. Ataca a toda la sociedad sea o no consciente de ello porque adocena y aborrega. Indignados si pero ¿qué más?

Los llamados mercados son la dictadura más rabiosa conocida en el mundo en todos los tiempos, no importa que o quien caiga, como en películas apocalípticas,”las maquinas” han tomado el poder, vale más una predicción de tal o cual prima de riesgo que el estado en sí. Son gigantescos ordenadores los que calculan y atesoran predicciones de futuros como en un maquiavélico movimiento de ajedrez.

Si los principales partidos políticos pecaron de ignorancia o de complicidad igual da, ya no sirven como estan, hay que salir a la calle indignarse, unirse en pacífica protesta y decir #nonosvamos #democraciarealya o inventar nuevos lemas, pedir la útopia si es necesario, como quien va a una fiesta de la revolución, pero al día siguiente hay que sentarse y cambiar nuestra indignación por activismo, recuperar nuestra dignidad y honor, hacer política de verdad, cercana del día a día, participar, recuperar el poder personal y cambiar lo que haya que cambiar.

Nuestro hijos deben crecer en otra sociedad, libres. Yo nací en una dictadura y sin darme cuenta me han metido en otra más brutal, la dictadura de los mercados, de las máquinas, de los strauss-kahn embriagados de poder maltratadores de las personas. Empujemos y saquemos de nuestros corazones la dictadura, sintámonos libres. De momento, decidamos con nuestro voto que basta ya de tiranía en nuestro pueblo y en nuestra comunidad, no os dejéis llevar por la dictadura de las encuestas, decidid como ciudadanos libres, quien queréis que lidere vuestro cambio y al día siguiente de darle el voto, exigid y recordad que os sentís libres y con derechos, ya no indignados, sino honorables y concienciados.

Ya lo decía en otro artículo, yo soy “Homo políticus”