Libros de texto obsoletos, espaldas lesionadas

No es estraño que gran parte de los artículos en los blogs pediátricos en estos días tengan como tema principal la escuela. Ya hablamos de los peques, hoy nos tocan los mayorcitos.

Que el saber no ocupa lugar es la gran mentira con la que nos intentado engañar desde siempre, en las estanterías de mi salón no caben más libros, entre enciclopedias, tomazos de medicina, manuales de todo tipo y otros, no hay sitio ni para un papel. Al principio se guardan los libros de texto escolares de los hijos, si se fueran de casa a los 18 años y se fueran a un piso de medidas adecuadas, se los podrían llevar. Pero como ni se van a los 18, ni en los pisos que encuentran cabe un cuaderno de perfil, los libros permanecen almacenados, hasta que un buen día se “reciclan”.

Tanta ciencia acumulada año tras año. Que cambia una letra en la historia de españa, pues se cambia el libro, que 2+2 pueden o no pueden ser 4, pues se cambia el libro de matemáticas y así todos los cursos. No son baratos, pero cuando te quejas, alguien te dice que eres un gañan por no invertir dinero en cultura para tus hijos.

No es raro en este razonamiento pasar por alto que todos esos libros han pasado por los hombros de tu hijo en forma de mochila todos los días del curso uno tras otro. ¿Cuantos kilos mueve un escolar si los sumamos durante todo el curso?…….Muchos. Y ese esfuerzo ¿ha tenido alguna consecuencia positiva? Cuando alguien, no yo, va al gimnasio carga un montón de kilos en forma de pesas y potros de tortura, genera una gran cantidad de energía cinética en las cintas de correr o en el spinning (que dios confunda al que los inventó), que se aproveche o no, es otro cantar, pero se genera. Sin embargo, transportar una mochila de un lugar a otro durante 13 años de escolarización obligatoria, no genera ni medio watio de energía.

La sobrecarga en la espalda directamente por la mochila con exceso de peso y además mal colocada porque la moda dicta que hay que llevarla caída igual que los pantalones, o el carrito corto que obliga a ir torcido para arrastrar el peso, generan sobre la columna dolores, malestares y deformaciones. No olvidemos que estamos generando dificultades sobre una espalda en crecimiento y formación.

Lanzo una propuesta que en tiempos de crisis debe ir fundamentada económicamente.

Gasto: Poner taquillas o casilleros en los pasillos del colegio para dejar allí los libros y el material escolar, como estamos hartos de verlo en las películas de colegios americanos.

¿Como pagarlos?:

1.- No gastando: Estamos en la era de internet el libro de texto en papel debería en la escuela ir pasando a un segundo plano y también en casa , hay que aprender a utilizar los recursos en la red, ahorrar gasto en libros que no pagarían los padres. No comprarían mochila y no habría gastos médicos derivados de las lesiones de columna y derivación a fisioterapia.

2.- ingresos: Por parte de las administraciones públicas revertiendo el ahorro sanitario y en subvención de libros, becas y otros que no se producirían. Y otra fuente de ingresos para el colegio, sería una tasa a los padres a modo de fianza retornable, que garantice por medio del pago el buen mantenimiento de la taquilla.

Es ante todo un pequeñito esfuerzo que es barato y el beneficio para los escolares es inmenso.

P.D. (solo para corruptos, la compra de material puede generar alguna comisión que tambien podría suponer algún ingreso extra)