Déficit de atención

Explicar de donde sacas una idea cuando estás metido en esto de las redes sociales, a veces es complicado. Javier Macias es un pediatra vallisoletano al que sigo en twitter y en facebook pero no tiene blog, una pena. Esta mañana retuitea un articulo de un blog que sigue, pero yo no, que se llama psiquiatría pitiusa , evidentemente es un blog de psiquiatría de Ibiza con amplia experiencia pediátrica, que no conocía y que hoy habla de TDAH (Trastorno por deficit de Atención e Hiperactividad). Llevo tiempo dándole vueltas al tema y tengo que hablar de ello ahora que empezarán a venir las notas del cole con más suspensos de los debidos, así que mientras lo preparo os dejo este completo artículo, que utiliza un lenguaje no especialmente para padres, pero creo que se entiende perfectamente.

Pongo dos citas para abrir boca

Creo que hay niños, muchos niños, con déficit de atención pero no creo que todos los niños con déficit de atención sufran un TDAH.

Si a un niño le están maltratando en el colegio, sus padres se han divorciado, su padre le atiza o abusa de él/ella, no sabe que será de su vida porque oye decir en su casa que no saben si llegarán a fin de mes, etc…. es decir, si existen causas de ansiedad, o de alteracion del ánimo no puede diagnosticarse un TDAH. Será normal que presente un deficit de atención, pero no por un TDAH, sino por otras causas.

Los niños sufren. Tienen tristeza, ansiedad y depresión. Tienen problemas que viven como grandes problemas. Diferentes de los adultos, pero problemas. Y los adultos que dicen que los niños viven en un mundo feliz, más feliz que el nuestro, tienen los ojos cerrados.

Y este es de un comentario lúcido, como todos los comentarios.

Supongo que en parte se sobrediagnostica porque ello crea una situación en que todos ganan: el psiquiatra pone etiqueta y pastilla correspondiente y no tiene que pensar más; los padres quedan liberados de culpa y responsabilidad de una tacada, el colegio no tiene que preocuparse de qué le pasará al niño; y el laboratorio hace un negocio fabulososo (uno más).
El niño es el que a lo mejor sale perdiendo, pero qué le vamos a hacer…